Shaun Vandiver: El Pinone afroamericano

Shaun Vandiver: El Pinone afroamericano
Cuatro años en el Estudiantes.

Javier Ortiz Pérez

Me voy a aventurar en el siempre espinoso mundo de las comparaciones: Shaun Vandiver ha sido lo más parecido a John Pinone que ha tenido el Estudiantes desde que ‘el Oso’ decidiese retirarse. En el Ramiro de Maeztu gustan esos pívots poco físicos, pero muy listos, con un gran conocimiento del juego, transmitiendo cosas en cada mirada, compitiendo de tú a tú con tipos más altos o más fuertes. Aunque de estatura nuestro protagonista no andaba mal: 2,08.

Vandiver fue una versión afroamericana de Pinone. Permaneció los últimos cuatro años de su carrera (1997-2001) en el ‘Estu’, contribuyendo decisivamente al último título obtenido por los colegiales, la Copa del Rey del 2000. Durante aquel fin de semana en Vitoria fue de menos a más: solo 2 puntos en cuartos ante el Tau, 9 frente al Caja San Fernando en ‘semis’ y 14 en la final ante el Pamesa Valencia. Por si fuera poco, se quedó con el balón del partido. Fue curioso verle ‘embarazado’, con la bola por debajo de la camiseta, celebrando el título. La Demencia le puso ‘Mr. Cooper’, en referencia a una serie de moda por entonces, sustiyendo el primer mote que tuvo, ‘Goofey’, que no le gustaba por su significado en inglés (algo así como ‘tontito’).

Había algo magnético en Vandiver: quizás pasado de peso, lentorro, sin salto… pero una gran capacidad para hacer siempre lo correcto en cada momento, para enfrentarse sin miedo a todas las dificultades, para ser un líder silencioso.

No siempre fue así. Lo de poco atlético, me refiero. Elegido en el número 25 del ‘draft’ del 91 por los Warriors (nunca llegaría a jugar en la NBA), el primer Vandiver que vimos por aquí, en el Cajabilbao de Primera (92-93), era musculatura más definida y más rápido. La foto que no deja lugar a la duda y realmente cuesta reconocerle ahí, de amarillo.

Los problemas físicos le obligaron a reinventarse y a confirmar una carrera ascendente que siguió en Girona (93-94, como sustituto de Marvin Alexander), Reggio Calabria (94-95) y Gran Canaria (95-97). Fue en la isla, formando un trío terrorífico con John Morton y Albert Burditt, donde ya se confirmó como un jugador de gran influencia en la ACB, con esas reminiscencias ‘a lo Pinone’ de las que ya he hablado al principio y que le abrieron la puerta del Estudiantes.

En total, 243 partidos en la máxima categoría que (esto ya podíamos imaginarlo) no le hacen mucha justicia: 14,7 puntos y 6,5 rebotes. Según los datos oficiales, solamente hizo 6 mates en siete temporadas, lo que indica muy bien de qué ‘palo’ iba. Está en la ‘primera división’ de americanos recordados en el club madrileño.

“Disfruté jugando en Madrid y Las Palmas. Mi familia tiene grandes recuerdos de todo aquello. Me adapté bien y mis hijos estuvieron a gusto en el Colegio Americano de la capital”, cuenta sucintamente desde su país. Con un cerebro así para jugar no es extraño que sea entrenador: ha pasado por los cuerpos técnicos de Bowling Green, Northern Colorado y Wyoming y ahora dirige a la Universidad de Emporia State, un equipo de la NCAA2 ubicado en el estado de Kansas. Es ya su tercer año en el puesto después de otros dos en los que ha ido mejorando el balance: 9-17 el primero y 13-14 el segundo. “Creo que esta nueva temporada puede ser especial. Uno a seis veteranos con seis recién llegados, así es que podemos hacer algo importante”, añade.