Javi Mesa: ‘Esparadrapo’, un pívot muy LEB

Javi Mesa: ‘Esparadrapo’, un pívot muy LEB
La pasada temporada con el CB Tormes (Foto: web del club).

Javier Ortiz Pérez

Javi Mesa ha sido un pívot fijo en la LEB (sobre todo Oro) durante la primera década del siglo XXI: Córdoba, Murcia, Zaragoza, Menorca, La Palma, Gandía… Casi todos los años cambiando de equipo y siempre en el mismo papel: el de pívot especialista a nivel defensivo, muy duro, muy competitivo, compensando sus 2,03 con mucha capacidad de pelea en la zona.

Mesa, nacido en un pueblo granadino llamado Alhendín, tuvo en sus orígenes un momento ACB que, contado con distancia, lleva a cierta risa. Fueron sus tres únicos minutos con el primer equipo del CB Granada, uno de los dos clubs en los que se crió baloncestísticamente (antes estuvo un par de años en Málaga con Unicaja).

Ocurrió el 9 de enero de 1999 en el Palacio de los Deportes de Madrid. El Estudiantes tenía el partido ganado y, siguiendo el viejo ritual, David Cárdenas, el entrenador del Granada, premió con los intrascendentes últimos minutos al junior que ayudaba en los entrenamientos. Pero, víctima involuntaria de la improvisación, Mesa saltó a la pista con la camiseta de un americano que acababa de salir del equipo, Dan Godfread, cuyo nombre en la parte de atrás fue tapado con cinta adhesiva. ‘La Demencia’, siempre ocurrente, se pasó esos minutos cantando “Esparadrapo, esparadrapo”.

Lo narra de forma muy divertida el propio Mesa, un tipo jovial, muy hablador, capaz de recordar detalles curiosos de su vida como que, cuando fue a hacer la prueba con Unicaja, la superó pese a que tenía una fuerte picadura de medusa en una pierna.

Los tres minutos del Palacio de Madrid fueron su única ocasión en la gran élite. Seguramente porque no quiso, porque para pívot complementario para guerrear más arriba le daba, pero hay muchos jugadores así: prefieren la categoría inmediatamente inferior, jugar más y puede que hasta cobrar más.

El tipo tiene pinta de ser un loco del baloncesto. La pasada temporada, cuando parecía que estaba teóricamente retirado con 36 años, la pasó entre la EBA en Salamanca y la Adecco Oro con el Knet Rioja, para el que fue reclamado por Jesús Sala. Pero su actividad profesional se centra desde hace tiempo en la representación de jugadores dentro de la empresa Winners, a la que define, sin miramientos, como su “familia”. Vive en Barcelona y trabaja con Germán González. Habla con enorme nostalgia del que fue su agente durante buena parte de su trayectoria, el fallecido José Ángel Martín de Francisco, ‘Morti’, el padre de Nacho Martín. “Fue mi instructor”, destaca.

¿Y sobre su estilo de juego? “No me considero leñero, ni sucio, pero sí duro. Antes se permitía más el contacto”, afirma con cierta nostalgia… Visto lo ocurrido la pasada campaña, no sería raro volver a verle sobre una pista. Y es que advierte: “sigo en forma”.