David Gómez: Una historia de superación

David Gómez: Una historia de superación
Con la camiseta de la selección española de sordos.

Javier Ortiz Pérez

David Gómez protagonizó un par de veces ese clásico ‘minutito del junior’ que tantas veces hemos traído a esta página. Fue de la mano de Luis Casimiro en el Cáceres 99-2000. Como suelo decir, todas las historias, por pequeñas que parezcan, tienen un trasfondo, pero el suyo creo que es muy especial. Se trata de un jugador que alcanzó la ACB escuchando solo por un oído.

Unas fiebres siendo niño le quitaron completamente la audición del derecho, pero eso no amilanó a alguien con talento para el baloncesto. “No me dio muchos problemas. Quizás alguno de lateralidad, pero por lo demás, no me dificultó para jugar”, cuenta ahora, casi quince años después del estreno entre los mejores, una victoria ante el Forum Valladolid en el que se permitió el lujo de anotar una canasta. Sus compañeros, claro, le buscaron.

No fue tan raro eso de enchufarla en un momento de tantos nervios y emociones. Aunque a un nivel modesto que no le permitió tener más ocasiones en la actualmente denominada Liga Endesa, era un jugador orientado al ataque, un ‘jugón’ de barrio. Su discapacidad le hizo ser llamado por la selección nacional de sordos, con la que disputó un par de Europeos. Es curioso que Cáceres también aportó a otro jugador de nivel para ese equipo, Pachi Iglesias, aunque este no consiguió debutar con el club de su ciudad, pese entrenar con la primera plantilla e ir convocado en varias ocasiones en la 2002-03.

“Fueron unos años muy buenos. Me formé desde cadete en el club, en el que había un ambiente muy bueno y grandes entrenadores. Es un orgullo debutar en el equipo que llevas dentro, un momento muy bonito y el triunfo del trabajo”, recuerda.

Gómez no tuvo continuidad en Cáceres (estas cosas raras que a veces pasan en los clubs: “me tuvieron engañado hasta el último día con la promesa de un contrato de tres años”) y se fue a Galicia, a Chantada en EBA, vinculado con el Breogán. En esa categoría estuvo unos años más, con alguna temporada de relieve. Como suele pasar a menudo, se radicó allí (algo tendrán las gallegas).

Terminó la carrera de Ciencias Empresariales y montó una gestoría en Viveiro, al norte de Lugo, y también es pieza importante con el club local.

Nunca se sabe exactamente cuántos jugadores que llegan a la élite sufren la misma discapacidad que David Gómez. Se suele señalar que, de los actuales, el internacional esloveno Mihan Zupan es sordo. También está el caso del norteamericano Dan Allred, que pasó por Lliria en LEB y llegó a jugar en la NBA muy poquito.