David Scott: Silencioso exterior

David Scott: Silencioso exterior
Lanzando con el Ourense

Javier Ortiz Pérez

Quizás no sea la tarea más fácil del mundo recordar a David Scott, y eso que estuvo bastante tiempo por aquí y tuvo un par de experiencias en la actualmente denominada Liga Endesa. Pero es ‘invisibilidad’ es un poco consecuencia de su juego: discreto pero efectivo, poco dado a la espectacularidad pero sólido. Esa mezcla dio como consecuencia una carrera decente. A secas, que no es poco.

Scott llegó a España sin hacer ruido, por supuesto. El Granollers de la 92-93 (su último año antes de que su gran historia se desvaneciese) necesitaba un tercer extranjero para complementar a los interiores Greg Stewart y Thomas Jordan, así es que permitió hacer una prueba a nuestro hombre, que venía de la Universidad de Miami (Ohio), donde había promediado 15 puntos y 3 rebotes. La pasó con creces y, a las órdenes de Josep Maria Oleart, demostró ser un escolta-alero bastante útil (14,3 puntos).

Después de aquello, y tras un año en el equipo Atletas en Acción, volvió a España cuando la EBA era la segunda categoría con el Urbina Maltzaga Arrasate. Se veía que le tiraba lo latino porque su siguiente club en Venezuela y ya en la 95-96 consiguió volver a la ACB en las filas del Ourense. La experiencia no fue muy allá porque no concluyó la temporada en medio de un carrusel de cambios de extranjero. Después, Argentina y dos experiencias en ligas federativas más, en Melilla (LEB) y Algeciras (LEB-2), con resultados diversos (20 puntos de promedio en la primera, 10 en la segunda).

Me ha mandado un par de reflexiones. La principal, sobre su vida en España: “Lo más obvio para alguien como yo es que tanto el baloncesto como el estilo de vida eran más lentos de lo que estaba acostumbrado. Fue un buen cambio, aunque me gustase un ritmo más alto. Lo manejé bien en los equipos en los que estuve. En todas las ciudades en las que jugué siempre me encontré con muy buena gente. Mi familia y yo congeniamos con algunas personas e incluso algún ex compañero vino a vernos a Estados Unidos. Se llamaba Jorge y más tarde se convirtió en presentador de televisión”, escribe. Se refiere a Jorge Fernández, del que ya escribimos aquí. Con él coincidió en el Arrasate.

Actualmente, enseña en un ‘high school’ a niños de 12 a 14 años en lo que aquí sería la asignatura de Educación Física. También es entrenador personal de jugadores de 7 a 16 años. “He estado en eso durante los últimos 4 o 5 años y también he entrenado a equipos a distintos niveles los últimos siete, pero la próxima temporada me concentraré en mis grupos privados”, afirma.