Antonio Pérez-Campoamor: Nostalgia ovetense

Antonio Pérez-Campoamor: Nostalgia ovetense
Con el Caja Canarias.

Javier Ortiz Pérez

Antonio Pérez-Campoamor. Con ese apellido, ¿cómo no va a ser de Oviedo? De hecho, durante su carrera la cosa se acortó un poco y fue conocido más bien como ‘Antonio Campoamor’. Como muchos otros de los 80, un gran jugador de Primera B que no tuvo suerte en sus incursiones en ACB.

Zurdo, alero alto, con buena mano… No fue raro que el Caja Canarias le reclamase en 1988 para formar parte de su equipo, pero no le fue demasiado bien. Él tiene una explicación ‘extradeportiva’ para ello. “Era un jugador muy casero. Era todavía muy joven, con apenas 21 años, y aunque Canarias es un lugar magnífico, lo pasé bastante mal. Extrañaba un poco todo. Era un equipo con muchos veteranos que cada uno estaba centrado en sus familias y quizás me vi un poco solo”, recuerda.

La campaña siguiente lo hizo un poco mejor en el Forum Valladolid de Arvydas Sabonis, su segunda ocasión en la élite (“disfruté mucho al lado de un jugador así”), pero no continuó. Cerró así una carrera ACB de 64 partidos y 4,1 puntos en 15 minutos. “Decidí volver a casa. Soy de Oviedo, pero no me importó jugar en el Gijón unas temporadas muy buenas”, apunta. No saldría de la Primera B, una competición que dominaba. “Es cierto que tuve ofertas más arriba los años siguientes, pero no las acepté”, indica.

Fue uno de esos tipos con un ojo puesto en lo que sería su futuro laboral lejos del baloncesto: acabó Económicas –“el año en el que estuve en Tenerife no conseguí aprobar ninguna, eso no podía ser”— y dio por terminada su carrera demasiado joven, con apenas 28 años. “Había tenido alguna experiencia mala en cuanto a cobro en el Viña Costeira y decidí dejarlo”, añade.

Campoamor no se arrepiente de nada. Si acaso, de haber empezado demasiado tarde a jugar, con 14 años, porque anteriormente su entusiasmo se centraba en el fútbol. “Me hubiese gustado aprender antes. Digamos que era ‘demasiado zurdo’, que no manejaba del todo bien la derecha”, reconoce. Pero la vida le ha tratado bien. “Soy responsable de contabilidad en un grupo empresarial de Asturias”, afirma. Su vinculación con el deporte ha sido relativa en los últimos tiempos, aunque llegó a ser director financiero del Oviedo de fútbol y también participó en un torneo de baloncesto de veteranos hace tres años. “Ahora lo tengo bastante dejado. Pero cuando puedo voy a ver a mis tres hijos. Los tres juegan al baloncesto. Mientras, la niña se ha decantado por el voleibol”, agrega. Lo suyo es ahora la pesca submarina.

Eso sí, se muestra satisfecho por el auge del deporte de la canasta en su ciudad. Durante una larga época estuvo por detrás de Gijón en este ámbito, pero ya no es así y el club local se apresta a debutar en la Adecco Oro. Campoamor elogia al presidente de la entidad, Fernando Villabella (“Es un hombre que vale un potosí. Se desvive. Mete a los americanos en su casa si es necesario”).