Donald Whiteside: ‘Point guard’ policial

Donald Whiteside: ‘Point guard’ policial
Persiguiendo a Antúnez.

Javier Ortiz Pérez

Donald Whiteside protagonizó una sucinta etapa de dos meses en España a finales de 1998. Fue en Cáceres en una temporada en el que el equipo extremeño no se enteró muy bien de qué quería para su tercer extranjero. Empezó con un ala-pívot (Reggie Jackson), siguió con un base como Whiteside y terminó con un escolta, Lamont Strothers. Ninguno de los tres lo acabó de hacer bien y apenas aparecieron en los quintetos titulares.

En el caso de Whiteside, su fichaje fue todavía más extraño porque José Alberto Pesquera disponía ya de otros tres bases (Pepe Arcega, Juanjo Bernabé y Paco García, que saldría inmediatamente). Su encaje en la plantilla fue complicado, aunque sí supuso un cierto revulsivo porque nada más llegar su equipo ganó dos partidos a domicilio, en Valladolid y Torrelavega. Al término de su contrato temporal fue despedido, pese a que en su último encuentro, ante el Unicaja, alcanzó su mejor marca de minutos (28) y segunda de puntos (10). Su aportación media fue de 6,4 puntos en 17 minutos. Le recuerdo como un jugador rápido, descarado, aunque sin mucha capacidad de dar el ‘salto de calidad’ que se podía esperar.

Whiteside vio bastante mundo en su carrera: Australia, Venezuela, Letonia… Incluso 30 partidos en la NBA (27 con Toronto Raptors y 3 con Atlanta Hawks), lo que indica que tan mal jugador no sería. Sí que puede ser uno de los americanos más bajos que haya venido nunca a la ACB con su 1,80. Andre Barrett (1,75) y muy pocos más le ‘superan’ por abajo.

Pese a que no le terminó de ir bien en Extremadura, recuerda con agrado la experiencia. Hasta se mostró entusiasmado cuando le envié la foto persiguiendo a José Miguel Antúnez, entonces en el Granada, que ilustra este reportaje. La colgó inmediatamente en su Facebook, lo que provocó comentarios irónicos de algunos de sus amigos. “Donald, defiende algo, hombre”, le dice uno de ellos. “Era la recuperación tras una ayuda”, contesta él, que asegura que tuvo que marcharse de España porque su mujer estaba embarazada. “Estuvo bien. Es una liga muy competitiva”, remarca.

Después de “Caceras”, como escribe él, su trayectoria no dio mucho de sí: CBA y un equipo semiprofesional en la ABA radicado en su Chicago natal. “Tras dejar de jugar, entrené en el baloncesto universitario durante diez años (en su ‘alma mater, Northern Illinois). Después estuve en las fuerzas del orden, donde todavía continúo”, dice desde Dallas, que es donde vive ahora.

Cuando dice ‘fuerzas del orden’ no sé exactamente a qué se refiere. En Northern Illinois, aparte de entrenar, también fue el coordinador la seguridad. Curiosa su foto con el uniforme también. Ahora no ha terminado de decirme qué hace exactamente en Dallas.