Edu Sánchez: El basket como oxígeno

Edu Sánchez: El basket como oxígeno
‘Mandando’ en el CAI Zaragoza.

Javier Ortiz Pérez

A Edu Sánchez le hemos visto por las canchas españolas hasta hace poco más de un año, cuando decidió retirarse. Fue un base imprescindible en la LEB y menos relevante en ACB, donde solamente tuvo dos temporadas, ambos con el Murcia (45 partidos, 2,7 puntos en 12 minutos). Al igual que era un tipo valiente sobre la pista, también se ha atrevido a contar su propia historia y su presente. Lo hace con mucha sencillez y cercanía. Os dejo con él.

“Para mí ha sido una experiencia espectacular el haber podido dedicarme al baloncesto, deporte que practicaba desde los 10 años. Ha sido un modo de vida que me ha formado y me ha hecho madurar como persona. Me ha dado la oportunidad de vivir grandes momentos, conocer buena gente y poder disfrutar de lugares como Tenerife, Zaragoza, Mallorca, Burgos...

Recuerdo con especial cariño mi debut en ACB con el CB Murcia cuando tenía 18 años y viniendo del equipo vinculado. A mitad de temporada se lesionó uno de los bases y Ricardo Hevia prefería que Duane Washington jugara de escolta, así que me hizo debutar y fue a lo grande: de titular, jugando 34 minutos, con victoria y en casa ante toda mi gente. Fue contra el TDK Manresa de Joan Creus que al año siguiente ganó la liga.

A esa edad mi papel era secundario, casi siempre detrás de un base americano, para cambiar el ritmo de los partidos y centrado en la defensa. Más adelante con mucho trabajo y los años fui madurando, tranquilizando mi juego y mejorando el tiro exterior para ser más protagonista y enterarme más de la película. Ahora doy más valor a lo que cuesta estar ahí. Estoy muy orgulloso de esos dos años de ACB y doce en LEB.

Más momentos buenos: los ascensos con Murcia, que fueron dos, Zaragoza y Calpe. Lo aprendido de entrenadores como José Luis Abós, Felipe Coello, Casadevall, Oleart, entre otros... Y de Rafa Sanz con el que estuve cuatro años y con el que creo que conseguí mi mejor nivel.

Los malos momentos, que también existen, sirven para aprender y hacerte más fuerte. Como la lesión que tuve ya al final de mi carrera y me hizo perderme toda una temporada. Yo que presumía de no lesionarme nunca... De hecho, estuve en dos ocasiones durante ocho años sin perderme ningún partido y muy pocos entrenamientos. Pero esto es deporte y no matemáticas.

Hace un año me retiré y vivo con mi mujer, Inma, y mis hijas, Leire y Alba, en Terrassa (Barcelona), trabajando de enfermero en un Centro de Atención Primaria en Mutua de Terrassa. Nunca había ejercido y cada día confirmo que es una profesión apasionante. Compaginé los estudios con mis primeros años de profesional y aunque muy sacrificado, fue un acierto.

Sigo unido al basket como entrenador del equipo junior del Club Natació Terrassa, cogiendo experiencia para ir progresando en un futuro. Igual que estos años, he colaborado como comentarista de radio de partidos de ACB y LEB y escribiendo algún artículo de opinión para periódicos... de todo un poco.

Ahora hago deporte-salud y con lo competitivo que soy necesito objetivos, el próximo: participar en pruebas de triatlón”.