Javier Viguer: Intento de ‘3’ alto en Valencia

Javier Viguer: Intento de ‘3’ alto en Valencia
Imagen reciente.

Javier Ortiz Pérez

Casi al mismo nivel que construirse un ‘base alto’, a finales de los 80/principios de los 90 la obsesión de los equipos en sus canteras era tener un ‘3’ de más de dos metros, que marcase diferencias, un poco al estilo Andrés Jiménez. Como el Pamesa Valencia ya tenía sus ojos puestos en Nacho Rodilla para el lugar de ‘director de juego moderno’, a quien intentó adaptar al otro puesto fue a Javier Viguer.

La idea no terminó de salir bien. Viguer, de las categorías inferiores de La Salle Paterna, disputó tres temporadas distintas en el equipo ‘ché’ (91-92, 92-93 y 93-94), pero solamente en la segunda de ellas entró en la rotación del equipo, aunque siempre a la sombra de un jugador mucho más experimentado como Juan Carlos Barros. En la última, llegó el manido problema de las lesiones y el chico tuvo que buscarse la vida en otro sitio. Tampoco se movió mucho de la zona levantina, siendo sus dos únicas temporadas fuera de allí las que disputó en Plasencia en EBA (95-96 y 96-97). Demostró allí ser un jugador de muchas posibilidades, siendo recordado con gran cariño por la hinchada local. Y él también sacó algo muy especial a nivel personal: conoció a su actual mujer en la localidad extremeña, a la que regresa periódicamente.

“Para mí fue como un sueño jugar en el equipo de mi tierra en la máxima categoría. Quizás podía haber esperado tener más oportunidades en un momento en el que parecía que podía tener hueco, pero no fue así. Tampoco vale de mucho lamentarse por ello ya. Disfruté mucho jugando porque muchos de mis compañeros entonces (César Alonso, Juanjo Llamas…), eran también mis amigos. Teníamos un gran ilusión”, recuerda ahora.

¿Cuál era su estilo de juego? “Desde pequeño intentaron hacerme jugar por fuera para intentar marcar diferencias. Mido 2,01 y tenía buen tiro, creo yo. También podía postear”, afirma. Su balance ACB fue de 31 partidos, con 39 puntos y 11 rebotes… en total.

Se ve que Viguer era y es un chico responsable. En un momento dado supo asumir que ya no llegaría a lo más alto. Mientras apuraba sus años de baloncesto en EBA y Segunda División fue terminando la carrera universitaria con vistas a su futuro profesional, aunque curiosamente Ingeniería Industrial no tenía mucho que ver directamente con el mundo financiero en el que acabaría. Lo consiguió y ahora ocupa un puesto de responsabilidad en la delegación valenciana de CaixaBank, que acaba de absorber al que hasta ahora era el Banco de Valencia. Trabaja directamente con empresas.