Darryl Johnson: Empleado de funeraria

Darryl Johnson: Empleado de funeraria
En su puesto de trabajo (Foto: Mlive.com).

Javier Ortiz Pérez

Mira que hemos traído aquí a ex jugadores que se dedican a todo tipo de profesiones tras dejar el baloncesto, pero no ha habido (y seguramente no vuelva a haber) ningún caso tan particular como el de Darryl Johnson, componente del Valvi Girona durante unos meses en la temporada 97-98. ¿Que a qué se dedica este hombre? Que nadie se asuste: a algo muy respetable y en lo que al parecer no existe paro, sino más bien demanda. Es empleado de una funeraria. En fin, ‘clientes’ nunca les van a faltar a estas empresas.

El papel en España de Johnson, un base bastante explosivo de 1,85, fue claramente de menos a más (en cuatro de sus primeros cinco partidos anotó más de 20 puntos). Fue sustituido por Greg Sutton en febrero de 1998 pese a que estaba promediando 16,2 puntos. Debe ser un tipo que ha respirado siempre baloncesto. Nació en la icónica localidad de Flint que ha dado tantos (y tan complicados) talentos y después jugó en la misma universidad que ‘Magic’ Johnson, Michigan State. Filipinas, Australia, Argentina, la CBA y hasta once partiditos en la NBA, en 1996, ya con 30 años, jalonan su carrera.

Hasta ahí, todo correcto. Luego se topa uno con este reportaje y pasa lo que pasa: se gana muy dignamente la vida en un establecimiento llamado Swanson Funeral Home, en Flint.

“Mucha gente no puede hacer esto. Tienes que ser alguien especial para estar en este negocio”, declara. En ello está desde noviembre del 2006. Entre sus actividades está rellenar el papeleo de las defunciones, recoger los cadáveres, dirigir los servicios funerarios y conducir el coche fúnebre que lleva los ataúdes al cementerio.

Su horario depende del trabajo que haya. Según se cuenta en el reportaje, puede trasportar diez o doce cuerpos en un espacio de dos semanas. “Si me dices hace cinco o seis años que voy a estar en el negocio de las funerarias, te habría mirado como si estuvieses loco”, asegura. Acabó ahí accidentalmente. Se había retirado tras la temporada 2001-02 en Venezuela y regresó a casa. Tenía una empresa de máquinas expendedoras que suministraba a otra funeraria, la de Lawrence E. Moon, donde le prometieron un trabajo de conductor que nunca llegaría. Pero siguió interesado en ese mundillo y se ofreció a Swanson Funeral Home, que sí le contrató.

Parece que trabajar en un negocio así ha cambiado su visión de la vida, dándose cuenta de lo fácilmente que puede acabarse, así es que la valora mucho más. “Es necesaria paciencia, compasión y entendimiento trabajar en esto bien”, apunta.

Las declaraciones las he extraído del reportaje de Mlive.com. Le he enviado varios mensajes para que nos hablase más específicamente de su tiempo en Girona, pero no me ha contestado. Sí me ha comentado algo sobre él Gerard Darnés, que fue su compañero en Fontajau: “Era una gran persona. Al principio parecía tímido, pero luego resultó que era un cachondo. Como jugador, tenía muy buena mano e hizo muy buenos partidos”.