Adam Wojcik: Polaco autocrítico

Adam Wojcik: Polaco autocrítico
Con el Unicaja.

Javier Ortiz Pérez

Una pena el paso de Adam Wojcik en el Unicaja. Uno de los mejores jugadores de la historia del basket polaco no lo hizo nada bien en Málaga hace ya unos años, en la temporada 2002-03. Él mismo lo reconoce abiertamente. Está bien que se sepa ser autocrítico.

Wojcik lo tiene bastante difícil para defenderse, claro. Sus estadísticas tampoco son sonrojantes (6,3 puntos y 3,9 rebotes en 18 minutos), pero indudablemente se esperaba más de él, en una época en la que cada equipo intentaba encontrar su ‘comunitario B’ predilecto. Además, procedía de un baloncesto emergente que ha dado recientemente a grandes talentos como Marcin Gortat, en la NBA, y más cercanamente, Michel Ignerski.

“Aquella temporada fue la peor de mi vida… Jugué tan mal…”. Sí, autocrítico, ya lo he puesto más arriba. Resulta difícil para él mismo explicárselo, aunque al menos sacó una experiencia vital más que interesante. “Fue muy bueno para mí estar en Málaga en ese sentido. Siempre recordaré la increíble atmósfera del Martín Carpena y el apoyo que nos daban los seguidores”, añade.

Él no pudo corresponderlo con buenas actuaciones y quedó reducido al papel de cuarto pívot. Era un claro ‘4’, muy aficionado a abrirse a la línea de tres puntos para intentar hacer daño. La competencia en los puestos interiores era fuerte, con Fred Weis, Fran Vázquez y Chuck Kornegay. Eso sí, dejó una estadística de dudoso honor para la historia de la liga. En un partido que el Unicaja acabó ganando con facilidad en Fuenlabrada (78-95) protagonizó la que es probablemente la eliminación más rápida de la historia de la competición: en 2 minutos y 41 segundos cometió las cinco faltas, creo recordar que todas ellas consecutivas. No me quiero imaginar la cara de Bozidar Maljkovic, no.

Probablemente la clave estuvo en que Wojcik llegó ya algo veterano a nuestro país, rebasada la treintena. Había tenido una gran carrera en Polonia y también se había asomado a ligas fuertes como la griega (Peristeri), aunque también a otras con menos pedigrí como la belga (Charleroi).

Aquello no le desanimó. Jugó nueve temporadas más, hasta los 42 años, ocho de ellas en Polonia y hasta una en Italia. Tampoco le restó amor por Andalucía: cuando contacté con él hace unas semanas me contó que estaba a punto de iniciar un viaje a esa zona con su familia. “Espero pasarlo bien”.

Es un hombre muy respetado en su país, donde acumuló ocho títulos ligueros con tres equipos distintos. Tras retirarse al final de la temporada 2011-12 empezó a entrenar a niños, pero rápidamente se le ofreció el puesto de entrenador asistente de Dirk Bauermann en la selección nacional, por lo que estará en el Eurobasket de Eslovenia.