Dan Ruland: Inmadurez reconocida

Dan Ruland: Inmadurez reconocida
Jugando para James Madison.

Javier Ortiz Pérez

Dan Ruland fue uno de los americanos de la que se llamó ‘la liga del cambio’, la 83-84. Fue entonces cuando la competición pasó a ser controlada por los clubs, una de cuyas primeras decisiones fue ampliar de uno a dos el número de extranjeros que podían alinearse por equipo. Ruland fue la apuesta del Licor 43, denominación del Cotonificio entonces, y él mismo reconoce que su aventura no fue muy satisfactoria. Fue su único paso por España.

Había tenido una buena carrera universitaria en James Madison, estando catalogado como como un alero de 2,03. Lo curioso es que el recuerdo sobre su actuación a las órdenes de Manel Comas (18,3 puntos y 7 rebotes a nivel estadístico) es peor en sí mismo que en los demás. “Tenía 23 años cuando fui a jugar allí. Era joven e inmaduro”, apunta. Sin embargo, si se lee lo que escribió sobre él Jordi Román en ‘Gigantes del Basket’ no hay sesgo de crítica: “Un buen segundo extranjero. Luchador y sacrificado. Buen tirador. Formó pareja con Mike Phillips. Su rendimiento fue bueno, pero no tuvo continuidad en el campeonato. Siguió su carrera europea en el basket francés”.

Pero algo es cierto que tuvo que pasar con él. En la fantástica hemeroteca de pdf de El Mundo Deportivo se recoge una noticia: estuvo a punto de ser cortado en noviembre tras una serie de flojas actuaciones. Finalmente no fue así.

Con la distancia, Ruland se queda con lo positivo de su vivencia a nivel personal: “Fue una experiencia fascinante”. Lo hace con el lamento de que la máquina del tiempo no exista: “Me gustaría volver atrás. Me sumergiría más en la cultura española y trabajaría muy duro para aprender la lengua. Fui solitario y no hice lo suficiente para socializarme, aunque tuve la suerte de que mi compañero fue un gran jugador como Mike Phillips”.

Con 52 años, actualmente vive en Washington DC. “Soy afortunado porque tengo un buen trabajo en una empresa de pruebas clínicas (Solstas Lab Partners). Estoy en este sector desde hace mucho tiempo, 22 años. Por lo demás, la vida va bien. Tengo salud y tres preciosos hijos a los que quiero. Me divorcié, pero mantengo una buena relación con mi esposa”.