Francisco Elson: El atleta holandés

Francisco Elson: El atleta holandés
Victoria en el concurso de mates saltando sobre la mascota de Unicaja.

Javier Ortiz Pérez

La presencia durante cuatro temporadas de Francisco Elson en la liga española, desde 1999 al 2003, quizás haya tomado más valor con el paso del tiempo. Después, encadenó ocho temporadas consecutivas en la NBA en diversos equipos, haciendo más o menos lo mismo, lo que sabía resolver de forma sensacional: defender, rebotear, taponar. Aquí tuvo el valor añadido de ser comunitario: fue un gran hallazgo de Aíto García Reneses para su Barcelona, con el que consiguió una liga y una Copa del Rey.

Sin tiro (que no es poco, claro), podría decirse que Elson era un auténtico atleta: salto, músculo, agilidad, intensidad y una sorprendente rapidez para jugar por dentro… Eso le impulsó después de empezar a jugar al basket ya bastante mayor, con 15 años. Se transformó en el clásico pívot reserva que no brilla demasiado por sus números, pero que acaba siendo importante en muchas victorias. Desde la atalaya de sus 2,11 resultaba muy difícil de superar para sus rivales, sobre todo cuando, en su segunda campaña como azulgrana, formó muchas veces pareja interior con Pau Gasol. Aquello daba miedo.

Después, en Valencia y Sevilla (una campaña en cada sitio) no lució tanto. Sus números fueron mejores, pero la responsabilidad resultaba mayor. El subcampeonato en la Saporta con el entonces creciente Pamesa queda como un momento agridulce. Y él como encajaba perfectamente era como pieza complementaria. Su paso por el Caja San Fernando cerró un periplo de 159 partidos ACB y 5,7 puntos y 4,9 rebotes de promedio jugando 19 minutos. Ya se ve que nada de relumbrón, pero al tipo había que verle. Bastante indicativo ese 60% en tiros de dos puntos: su rango era escaso y se reducía prácticamente al mate, una suerte en la que, por cierto, llegó a ser campeón del concurso de la liga en el 2001.

Como gente así siempre hace falta, Elson luego se movió bien en la NBA como cuarto-quinto interior durante cerca de una década: 467 partidos de liga regular con Denver, San Antonio, Seattle, Milwaukee, Philadelphia y Utah. Su protagonismo ofensivo resultó por lógica menor, igualando su estadística de puntos con la de rebotes (3,5).

Su último encuentro en América data del 2011. El cambio cultural que vivió posteriormente se imagina brutal, porque la pasada campaña ha estado en la liga iraní, con el Mahrán (8,6 puntos y 6,6 rebotes). Ahora, me cuenta, quiere volver a España. Y eso que tiene 37 añazos. Pero cree que todavía puede ser útil. “Mi agente es Zoran Savic. Puedo asegurar que todavía estoy en buena forma y puedo ayudar a cualquier equipo que necesite a un tipo grande ahí abajo”, destaca.

“Irán fue una buena experiencia, pero quiero volver a Europa. Mi recuerdo de España es inmejorable: la gente, la comida, el estilo de vida… Cuando llegué desde la Universidad de California me impresionó lo bien organizada que estaba la competición. En mi estilo de juego todavía tengo que agradecerle muchas cosas a Aíto y al Barcelona”, afirma.

“Estar allí me hizo crecer como jugador y gracias a eso conseguí llegar a la NBA. Me permitió mejorar mucho jugar contra o con grandes como Pau, Navarro, Rudy, Ricky, Scola….

También mejoré como persona, porque era joven y sin experiencia. Barcelona, Valencia y Sevilla fueron pasos importantes en mi carrera”.