José María Panadero: Corazón cacereño

José María Panadero: Corazón cacereño
En acción con el Cantabria.

Javier Ortiz Pérez

Conozco a Jose Panadero desde que era un niñato que las enchufaba de todos los colores. Él, un tipo especial con un ácido sentido del humor, es tres años menor que yo y nos criamos en la misma zona de Cáceres, que es una de esas ciudades más bien pequeñas en las que todo el mundo se conoce aunque sea un poco. Cuando crecimos (él bastante más, desde luego) le he hecho muchas entrevistas, he escrito muchas veces sobre él, hemos compartido algunas confidencias de día y de noche. Así es que este capítulo de ‘Historia del baloncesto’ en Espacio Liga Endesa se me hace al mismo tiempo fácil y difícil, y muy personal. Pero aclaro que, aunque nos llevamos muy bien, no somos lo que se dice amigos.

Trataré de ser objetivo, que la cercanía no me haga perder perspectiva. El ‘Pana’ fue un gran jugador de LEB, casi siempre en equipos punteros, y un discreto miembro de la ACB (dos temporadas en Valladolid –98-99 y 99-2000-- y una en Cantabria –2000-01--, 80 partidos en total para 4,5 puntos en 15 minutos). Sus cualidades lucían mejor un poco más abajo: un anotador compulsivo, sobre todo desde la línea de tres puntos. En la actual Liga Endesa, Gustavo Aranzana quiso transformarle en especialista defensivo en el Forum, un camino que solamente consiguió recorrer a medias.

Esto es lo que digo yo. ¿Qué dice él? ¿Cómo ve su carrera? “Sobre todo, con nostalgia, porque me encantaba esa vida, jugar al baloncesto. Lo veo con satisfacción, aunque es cierto que lo pude hacer mejor. Pero cuando estás ahí no te das cuenta de todas las cosas. De todos modos, estoy orgulloso de todo lo que hice, de lo bueno y de lo malo. Los errores también me han curtido como persona”, cuenta.

Según mantiene, disfrutó de todo: de ser importante en la segunda categoría y de tener un huequecito en la primera. “Me faltó lograr algún ascenso en la LEB. Jugué cuatro finales, dos con León y una en Huelva y en Melilla. Pero al menos me llevé la Copa del Príncipe”, recuerda.

Precisamente, en algo en lo que me siento muy conectado a él es en que ambos quedamos marcados por el equipo de Cáceres a la ACB, en 1992. A partir de entonces a los dos nos empezó a gustar todavía más el baloncesto, y eso que en su casa se respiraba fútbol (su padre, Paco, fue directivo de la federación local). Las paradojas del destino son crueles y ‘Pana’ no llevó a debutar en la máxima categoría con el club de su ciudad, aunque sí lo hizo en la Copa Korac en 1997. Tuvo que ser en 2007 cuando saldase esa cuenta, pero en una entidad nueva y en LEB Plata, en la cuesta abajo física de su carrera. El público gritando su nombre y él ondeando fanáticamente una bandera extremeña en el ‘playoff’ ante el Caja Rioja fue su particular ‘ajuste de cuentas’ con el destino.

Al tiempo que jugaba terminó la carrera de Magisterio por Educación Física y desde hace tres años da clases en el colegio Santa Cecilia de su ciudad. Es su principal ocupación, pero también entrena a cadetes en la cantera del Cáceres y acaba de fundar un club, el CD Vedruna. Además, ha acudido varias veces a ayudar a su ex compañero José María Silva en selecciones españolas inferiores. Este verano, con la sub-15.

En fin… no ha sido tan difícil, ¿verdad, Jose?