Jordi Dardé: El ‘anti Montero’ que no llegó

Jordi Dardé: El ‘anti Montero’ que no llegó
Cromo 85-86 con el Licor 43.

Javier Ortiz Pérez

“Javier, mi teléfono es XXX… Veo que el nivel de las viejas glorias está fatal cuando insistes tanto en incluirme en ellas”. No le conozco, pero por lo que deja intuir este mensaje que me mandó y la conversación que tuve con él posteriormente, Jordi Dardé debe ser un tipo socarrón, de un humor muy suyo.

Sí, es cierto. Llevaba alrededor de un año bombardeando a Jordi en las redes sociales a mensajes pidiéndole que interviniese contándome sus experiencias, ya fuese por escrito o hablado. Al final, charlamos por teléfono. Y mereció la pena, hay que decirlo por delante.

Dardé era de la cantera del Barcelona, que pretendió de hacer de él el primer ‘base alto’ español, su ‘José Antonio Montero’ particular. “Al final, no lo consiguieron y acabaron fichando a Montero”, afirma. Parece que el tipo era todo físico: medía 1,92 y llegaba a la canasta por pura fuerza. “Empecé a jugar al baloncesto muy mayor ya, con 14 años. Me ‘descubrió’ Paco Solé en mi colegio. Yo por entonces no tenía ni idea. No me enteraba de nada. Solo cogía el balón, me plantaba en la canasta y machacaba. Ahora tienen un manager con diez años”.

En 1984 llegó el momento de asomarse al primer equipo del Barcelona, pero no llegó a tener ninguna oportunidad en partidos oficiales de liga. “Tuve mala suerte. En aquel entonces se rotaba mucho menos. Y nuestro entrenador, Antoni Serra, no sacaba a los jóvenes ni ganando de 50 puntos. Estaba ahí porque tenía que haber un número de fichas y punto”, declara Dardé, que se queja también de otros aspectos relacionados con la mala suerte. “El año siguiente ampliaron la categoría junior y la generación que vino después tuvo más oportunidades con Aíto”, apunta.

“Resulta que me fui al Licor 43, que la temporada anterior había sido cuarto, y bajamos. Fue un desastre. Y encima no nos pagaron”, lamenta. Cogió carretera y se plantó en Ourense, donde no terminó de explotar. “Tuve muchos problemas de rodilla. En una acción tonta se me hinchó y resulta que tenía una úlcera de cartílago. Me pasé año y medio sin jugar”, remarca.

“Me tuve que retirar pronto. Y me quedé un poco con mal sabor de boca, claro. Había expectativas en mí y no se cumplieron, pero en la vida pasan estas cosas”, apostilla. Ahora es agente de seguros en Catalana Occidente y, “tras 20 años desconectado del baloncesto”, está volviendo a disfrutar de las canastas, entre otras cosas gracias a los veteranos del Barcelona.

Total, solamente dos campañas en la actual Liga Endesa (la de Licor 43 y la 89-90 en Ourense), con unos discretos 3,1 puntos en 11 minutos de promedio (49 partidos). Números discretos, sí. Pero el nivel de viejas glorias nunca está bajo cuando hay historias interesantes que contar. Y, si rezuman baloncesto de los 80, suelen serlo.