Ahmadou Keita: Solitaria victoria en Murcia

Ahmadou Keita: Solitaria victoria en Murcia
En acción en la liga francesa.

Javier Ortiz Pérez

Hay que ver que, cuando las cosas no funcionan, no funcionan. Es lo que le ocurrió a Ahmadou Keita en Murcia, donde solo permaneció nueve partidos en la temporada 96-97. Pasará a la historia por ser uno de los primeros franceses que vino a España en condición de comunitario, ya que aquella fue la campaña en la que empezaron a abrirse las fronteras por la ‘sentencia Bosman’.

Sin embargo, no duró mucho. Y a los resultados me remito: llegó en la jornada sexta y se fue en la decimoquinta con un balance de una victoria y ocho derrotas. Murcia ha sido históricamente una franquicia en la que, cuando se torcían las temporadas, no había manera de arreglarlas. Keita entró en ese carrusel de entradas y salidas sin que se terminase dar en el clavo. El equipo acabó último y descendió.

Y eso que esta incorporación no tenía mala pinta. De hecho, fue un tipo que se asomó en alguna ocasión a la selección nacional gala, a la que acudió pese a haber nacido en Mali. Era base, muy físico, de 1,92. Pero no funcionó. Sus numeros son poco relevantes: 3 puntos y 0,4 asistencias en 14 minutos de promedio. Solamente fue titular en dos de los nueve partidos. Es curioso: de los 27 puntos que logró en total, 12 de ellos fueron en su única victoria murciana, en la pista del Ourense, además por amplio margen (72-87). El hombre de aquel día fue Duane Washington, con 32 puntos, pero Keita surgió como un buen apoyo.

Tan espantado tuvo que quedar de sus dos meses españoles que no volvió a jugar fuera de Francia, donde frecuentó a ‘grandes’ como el Cholet, el Chalon, el Estrasburgo y el Limoges.

Ahora tiene 42 años, pero sigue jugando al baloncesto. Lo hace por diversión, en una categoría de aficionados. Su modo de vida lo tiene en una actividad muy habitual entre los ex jugadores: la representación de los que han sido sus colegas. Podéis echarle un vistazo a la web de su agencia, Ak Sports. Hay baloncestistas y futbolistas. También organiza campus de baloncesto, uno en Florida y otro en Limoges, que es donde reside actualmente con su mujer y sus dos hijos.

Pese a que el asunto no salió nada bien, no mira con rencor lo ocurrido en Murcia. “La recuerdo como una ciudad bonita para vivir. Caliente. Era agradable ir a jugar ante una buena afición. La ACB tenía una buena organización, pero el equipo perdió muchos partidos seguidos y preferí marcharme a un club mejor”, me escribe.

Con especial cariño recuerda haberse enfrentado al Real Madrid de Dejan Bodiroga “y la única victoria contra Ourense”. Algo es algo.