Joaquín Ruiz Lorente: Base-entrenador de ADN maño

Joaquín Ruiz Lorente: Base-entrenador de ADN maño
Lanzando con el CAI (Foto: Gigantes).

Javier Ortiz Pérez

Entre el primer y el último partido en la máxima categoría de Joaquín Ruiz Lorente pasaron 18 años (1984-2002). Y es que, cuando se miran los números, es fácil darse cuenta de que el relativo anonimato con el que pasó por las pistas este base serio y creativo contiene unas altas dosis de injusticia. 452 partidos ACB (10.500 minutos) le contemplan, pero nunca se asomó a la selección absoluta, por poner un ejemplo.

Se pueden buscar explicaciones a ello. Maño, en su carrera parece haber un antes y un después de su paso por el equipo de su ciudad, el CAI, al que llegó en categoría junior después de aprender a jugar en el Colegio Maristas. A orillas del Ebro su papel fue más bien el de base reserva, por detrás del ‘Joe’ Llorente o Pepe Arcega de turno. Así ocurrió de 1984 a 1991, cuando salió del equipo a la búsqueda de más minutos. Ya había vivido el momento feliz de ganar la Copa del Rey de 1990 en Las Palmas, un lugar que con el tiempo acabaría siendo más importante aún para él.

Indudablemente consiguió el tiempo de juego que perseguía: Caja de Ronda, Valencia, Huesca y, sobre todo, Gran Canaria, Cantabria y Breogán. “Fiable” es el adjetivo que mejor le definía probablemente, dentro de un tono de discreción y esfuerzo. El mismo que mantiene ahora como pieza importante, pero en segundo plano, del ‘nuevo’ CAI Zaragoza. Con el tercero de la última Liga Endesa ha ido creciendo como entrenador asistente de José Luis Abós, que, curiosidades de la vida, fue el que le fichó para el equipo junior del CAI Zaragoza en 1984. El año siguiente se proclamaron campeones de España de la categoría.

“En realidad, no percibo que haya habido un punto y aparte entre ser jugador y ser entrenador. De hecho, ya llevaba equipos de críos de 10 años cuando yo solamente tenía 14. El puesto de base ofrece mucha conexión con el de entrenador, lo vives muy de cerca”, afirma Ruiz Lorente. “Eso sí, recuerdo muchas cosas de la época de jugador: la gente que he conocido, los lugares a los que he viajado gracias al baloncesto…”, añade. ¿Y si tuviese que hacer su propio ‘scouting’? “Yo creo que la imagen que se tiene de mí de cerebral es más bien de la última etapa, porque al principio de mi carrera era un joven impetuoso y agresivo. Por lógica, a medida que te vas haciendo mayor, progresas y maduras”.

El actual CAI es un club que cuida mucho a los exjugadores, empezando por su propio presidente, Reynaldo Benito. “Creo que es él el que sabe que haber vivido el baloncesto por dentro como jugador te da unos valores extra. Formamos un grupo de trabajo muy bueno y los resultados lo están demostrando”, explica el técnico asistente.

Por cierto: protagoniza una de las mejores anécdotas que yo haya escuchado en el mundo del baloncesto. Cuando era niño, Ruiz Lorente acudía al hotel de Zaragoza donde se alojaba el Real Madrid para que su ídolo, Juan Antonio Corbalán, le firmase. Era un rito que repetía todos los años. Llegó el día en el que él mismo se vio en una cancha ACB muy joven frente al Madrid y a Corbalán, que le reconoció y le dijo: “venga, cuando cojas la bola en el próximo ataque, entra a canasta que te dejo anotar”. Y lo hizo, claro. “Es uno de los recuerdos más bonitos que tengo en mi vida”, recuerda ahora.