César Alonso: : A la sombra de Rodilla

César Alonso: : A la sombra de Rodilla
Último año en Valencia (2000-01).

Javier Ortiz Pérez

César Alonso se topó en su progresión como jugador con una estrella y un buen tipo como Nacho Rodilla. Él mismo también reconoce que quizás no tomó las decisiones adecuadas para haber buscado otro sitio donde desarrollarse más como jugador. El caso es que decidió concluir su carrera muy joven, con 28 años, después de siete campañas en la actual Liga Endesa, pero un promedio de minutos bastante bajo (apenas 10).

Alonso fue durante años (1995-2001) el segundo base del Valencia Basket por detrás de Rodilla, que era por entonces el mejor jugador en esa posición del país. Y era una época en la que se repartía el tiempo en pista mucho menos, con roles mucho más definidos. Miki Vukovic, que fue el técnico que más le tuvo bajo su control, se distinguía por una rotación corta. Además, estaba el factor de la comodidad de seguir jugando en su propia ciudad, en el club en el que se crió.

“Siempre me quedé con la cosa de haber podido hacer algo más”, lamenta con cierta perspectiva. Y es que apuntaba muy bien: debutó en la máxima categoría con apenas 17 años, en la pista del Huesca. Después de una época de cesiones en Godella y Gandía, regresó al Pamesa en el durísimo año del descenso (94-95). Sin embargo, bajar a EBA permitió que floreciesen promesas como Víctor Luego, Berni Álvarez… y Rodilla, con el que compartía posición.

“Yo era un poco el contrapunto suyo, el que salía para revolucionar los partidos y cambiarles el ritmo si la cosa iba mal”, añade Alonso, que afirma abiertamente que “quizás” estuvo “demasiado tiempo como segundo base”. “De todos modos, no me arrepiento. Viví cosas estupendas aquellos años, sobre todo el título de la Copa del Rey en 1998, tras lo cual me ofrecieron un contrato de tres temporadas al que no me pude negar”, explica.

Se autodefine como “peleón”, pese a que “nunca había sido un especialista defensivo”. Con especial cariño recuerda un partido en la temporada 98-99 ante el Barcelona en el que plantó cara a Sasha Djordjevic. Él jugó 28 minutos, no falló ni un tiro y el Pamesa ganó con claridad (89-76).

Poco después, le vino una época de molestias a lo que no encontró explicación hasta terminada la campaña, cuando se descubrió que en realidad era una apendicitis que le había ocasionado una peritonitis. Todo eso afectó a su juego y la llegada de Luis Casimiro en el 2000 supuso el principio del fin de su etapa en la Fonteta: pasaría de segundo a tercer base con la llegada de Jordi Millera.

Cuando se marchó en el 2001 al fin, en busca de más minutos en la LEB, le fue más o menos bien en Huelva y algo peor en León, donde pagó haber llegado tarde a la pretemporada. Sintió que era hora de abandonar y centrarse en lo que sí está siendo una exitosa trayectoria como agente. Trabaja con Paco López, que representa, entre otros, a José Manuel Calderón. “Terminé Derecho y me especialicé en su rama deportiva”, comenta. “Ahora es un trabajo totalmente distinto, muchas horas, muchas llamadas, estar muy pendiente de los clientes, pero también tiene sus satisfacciones”, apostilla. También ha ejercido como comentarista técnico en las retransmisiones de Canal 9.