Giorgi Glouchkov: El ‘pionero NBA’ pasó por Vitoria

Giorgi Glouchkov: El ‘pionero NBA’ pasó por Vitoria
Uno de sus ocho partidos con el Taugrés (Foto: Gigantes).

Javier Ortiz Pérez

Una de las lecturas baloncestísticas obligatorias de este verano –si es que no se ha hecho ya, claro— es ‘‘Invasión o victoria’, el relato de G Vázquez y Máximo José Tobías sobre la paulatina irrupción de los extranjeros en la NBA. Ahora nos parece muy natural, pero en su momento, y estamos hablando de 1985, un búlgaro rompió fronteras siendo el primer foráneo en debutar en la liga profesional norteamericana. Se llamaba Giorgi Glouchkov y unos años después también lo tuvimos por aquí, aunque brevemente.

El libro le dedica un amplio espacio a cómo fue el desembarco de Glouchkov en Phoenix, donde fue recibido con mucha expectativa y acabó jugando poquito en su única temporada (4.9 puntos, 3.3 rebotes y 15.8 minutos de juego en 49 partidos). Números, es curioso, superiores a los de Fernando Martín, que era mucho más jugador, en Portland un año después.

Un aspecto clave de por qué fue Glouchkov, que se había dado a conocer en un Europeo, el ‘pionero’ está en la propia debilidad de su selección. En aquel entonces, el que se marchaba a la NBA no podía volver a jugar con su equipo nacional, así es que yugoslavos, italianos, soviéticos y demás (incluyendo españoles) ponían muchas trabas. En el caso de Bulgaria, daba un poco igual tener a su pívot o no tenerlo: no se iba a asomar por la élite europea en ningún caso. Pero tuvo su gracia aquello: todavía no había caído el ‘telón de acero’.

No era, desde luego, un fuera de serie, y tuvo que cargar con los rumores de que en América estuvo en el mundo de los esteroides. Reboteador, bastante grande pero tampoco gigantesco (2,07) y currante, de los que no necesitaba la bola para sentirse a gusto. Un ‘5’ complementario. Tras hacer historia, a Giorgi los Suns lo devolvieron a Europa, acumulando buenos contratos en Italia. Por ejemplo, en el Caserta de Oscar Schmidt que perdió la final de la Recopa del 89 ante el Madrid de Petrovic.

En la temporada 92-93 tuvo su momento español. El entonces Taugrés le hizo un contrato temporal y en ocho partidos promedió 5,8 puntos y 6,3 rebotes, lo que da idea de la orientación de su juego. ¿Cómo recuerda él aquello? Con la ayuda de la amable gente de la Federación Búlgara, que preside desde el 2011, he conseguido unas declaraciones sobre aquel momento tan fugaz.

“Fui feliz de poder jugar con Joe Arlauckas, Pablo Laso y Chicho Sibilio, líderes de un equipo que estaba muy unido y era fuerte. En dos meses, disfruté de la ACB descubriendo el mejor baloncesto de Europa en aquel tiempo. Dejé Vitoria a finales de enero y mantengo un recuerdo especial de mis compañeros”, comenta.

Después de aquello, jugó tres años más en Bulgaria y uno en Italia (Siena), donde se retiró en 1997.

También le pregunté por cómo recuerda su paso por la NBA: “Me satisface mucho haber sido el primer europeo en jugar allí sin haber pasado antes por ninguna universidad. Pero las diferencias en el modo de entrenar me hicieron comprender que los jugadores de aquí no podíamos mostrar lo mejor de nosotros mismos en 10 o 15 minutos en pista. Mejoré, pero fue el principal problema”.