Malcolm MacKey: Positivo en la pista… y fuera

Malcolm MacKey: Positivo en la pista… y fuera
Machacando con el Cáceres.

Javier Ortiz Pérez

Malcolm MacKey aportó su dureza y físico potente a tres clubs de la actual Liga Endesa en tres temporadas consecutivas (96-97, 97-98 y 98-99), pero ninguna de ellas la completó. Y tuvo que abandonar España en medio de la controversia de haber dado positivo por cannabis en la última de ellas, en el León. En Murcia, dos años antes, también había tenido problemas en el control, esta vez por culpa de unos medicamentos. Entre medias no sufrió de estas dificultades que sin duda enturbiaron lo que fue un expediente notable, al menos en la pista. En Extremadura ocupó el hueco de Teoman Alibegovic para otorgar más fortaleza interior y colaboró a la permanencia del Cáceres. Fue donde gozó de la mayor continuidad y confianza dentro su trienio ACB, según destaca él mismo.

MacKey daba miedo, no tanto por sus 2,06, que también, sino por su cabeza, aparentemente desproporcionada y que utilizaba en ocasiones de ‘ariete’. Ese aspecto poderoso le había permitido jugar una temporada en la NBA, la 93-94, tras ser elegido con el número 27 por los Suns (el último de la primera ronda). Pero en Phoenix apenas dispuso de ocasiones (22 partidos, 1,5 puntos y 1,1 rebotes en 3,1 minutos) y se adentró a una aventura FIBA muy variada que prolongaría hasta casi los 36 años: Turquía, Francia, Grecia, Puerto Rico, Italia, China y, finalmente, Polonia.

Y, claro, España. Hacía su trabajo con contundencia. No había que pedirle florituras, y también era un poco blando de manos, pero en lo demás cumplía al máximo. Sus 66 partidos ACB (15 en Murcia, 29 en Cáceres y 17 en León) se saldan con unos buenos 14,1 puntos y 8,7 rebotes, incluyendo un 54% en tiros de dos. Eso sí, en la línea de tiros libres, poca eficacia (57%).

Hace unos días le detecté en Twitter (@MalcolmMacKey) y a la dirección de correo que me dio le mandé las preguntas de rigor. Como se podía prever, en las breves respuestas pasó por alto la cuestión del positivo. Veamos:

“Cáceres fue el sitio de los tres en los que jugué en España en el que más disfruté. Fue un buen año, entre otras cosas porque mi familia pudo estar conmigo la mayor parte de la temporada. Los aficionados fueron estupendos. De hecho, tuve una entrevista en televisión en la que pusieron varios ‘highlights’ míos y se lo sigo enseñando a la gente”, escribe.

Si tenéis curiosidad por ver el vídeo, está en Youtube y así de paso os hacéis una idea de su estilo sin concesiones para el oponente. "Jugar al baloncesto y hacerlo en tantas partes del mundo ha sido una bendición para mí. Estoy muy agradecido por esa experiencia”, remarca. También se mostró apenado al conocer la muerte de Manel Comas, que le dirigió en el Cáceres. “¿Ha sido por cáncer? Qué pena. Fue un hombre bueno conmigo. También perdí a mi madre así hace cinco años”.

A sus 43 años no parece irle mal en Atlanta, en el estado donde jugó en la universidad con Georgia Tech (él es sureño, aunque de la cercana Tennessee). Por cierto, que en su época en la NCAA llegó a ser portada de la ‘Sports Illustrated’, algo que no está al alcance de muchos.

Actualmente trabaja en el departamento de ventas de un concesionario de Mercedes Benz y también hace radio deportiva en una emisora local.