Darren Tillis: Buscando al ángel de la guarda

Darren Tillis: Buscando al ángel de la guarda
En el Tenerife Nº1 (Foto: Gigantes).

Javier Ortiz Pérez

La de hoy no va a ser una historia convencional, del tipo “este jugador era así, logró esto y ahora se dedica a esto otro”. La historia de hoy es algo así como un mensaje en una botella. Es la historia de Darren Tillis y España. O más bien la de Darren Tillis y su ‘ángel de la guarda’ español. O más bien tinerfeño.

Tillis fue un ‘first rounder’ por los Boston Celtics, que no es poco (el 23 en 1982). Sin embargo, jugó poco de verde, en un anticipo de lo que sería su carrera en la NBA. Grande (2,11), pero excesivamente lento, tampoco encontró el sitio ni en Cleveland ni en Golden State. En 1984 ya enfilaba Italia, donde sí mostró mejor sus cualidades.

Fue el ‘5’ de aquel Scavolini de Pésaro que ganó una Coppa y perdió la Recopa de Europa del 86 frente al Barcelona. El tipo hacía su trabajo: intimidaba, cogía rebotes… Hasta que en un partido, intentando impedir el mate de un rival, se produjo una lesión en la cabeza que le tuvo dos años en blanco. Empezó a sufrir repentinos ataques epilépticos.

Regresó a las pistas en la 88-89 con el Tenerife Nº1 de Aleksandar Gomelski y dejó claro que no estaba recuperado. Incluso siguió sufriendo unos ataques que aterrorizaban a sus compañeros. No sabían cómo comportarse viendo cómo se convulsionaba esa mole. Solamente duró 9 partidos con unos números sonrojantes para un americano de la época: 5,2 puntos y 7,4 rebotes. Lo volvió a intentar en la CBA, pero con poco éxito.

Bien, al contactar con él me ha contado que está bien, que lleva quince años sin sufrir los ataques, que su cabeza está curada. Empezó a entrenar en Suecia a mediados de los 90 y después regresó a su país, donde le dio tiempo a terminar su carrera universitaria en Cleveland State. Ahora es técnico asistente en la Universidad de Central Florida tras haber pasado por varios banquillos, sobre todo de la NCAA (Clemson, Marshall State, Tennessee State…).

Ahora viene lo del ‘ángel de la guarda’ que os adelantaba al principio. “En Tenerife no estuve bien porque estaba lesionado, pero tenéis un bonito país”, afirma. Pero en su recuerdo sobre todo está una persona a la que le gustaría localizar: “una chica joven que cuidó mucho de mí en aquellos días”. No hay mucho por donde investigar: no recuerda ni siquiera el nombre, pero sí que tenía unos 20 años, estaba mucho con el equipo y tenía un inglés muy bueno. “Me encantaría agradecerle todo lo que hizo por mí en aquellas semanas”, indica Tillis.

He preguntado a alguno de los compañeros que tuvo entonces y no acaban de caer en la cuenta de quién puede ser. Qué hermoso sería encontrar a esa chica, que ya debe tener unos 40 y pico años, ¿no?