César Sanmartín: El placer de madurar

César Sanmartín: El placer de madurar
Segunda etapa en el Joventut (Foto: El Periódico de Catalunya)

Javier Ortiz Pérez

La de César Sanmartín fue una refrescante aparición en un Joventut ‘de entreguerras’, entre los títulos nacionales y la Euroliga del arranque los de 90 y la Copa del Rey de 1997, en la que este escolta explosivo tuvo una participación importante. Sin embargo, me sorprendió el otro día que, cuando charlé con él, recordase con mucho más cariño los últimos años de su carrera, “cuando maduré y supe mejor cómo funcionaba el juego”.

A veces pasan estas cosas. Eres una estrella en categorías inferiores y apareces en la actual Liga Endesa con la presión y la responsabilidad de producir. Cuando subió a Sanmartín al primer equipo, en la temporada 94-95, la ‘Penya’ pasaba por un momento de redefinición por un tremendo recorte en el presupuesto. Y su respuesta fue, como siempre, tirar de la cantera.

Sanmartín se recuerda a sí mismo “crío y egoísta” en aquel tiempo. “Lo pasé realmente mal. Hasta que no tuve 24 o 25 años no disfruté realmente de lo que era jugar en la élite”, añade. Sin duda la Copa del 97 contribuyó a cambiar esa percepción. Luego tuvo estuvo un poco de acá para allá: un par de etapas en Lugo, otra en Badalona, Bilbao, Gran Canaria, Granada… y un reencuentro con las mejores sensaciones del baloncesto ya en LEB, en el Burgos (“dos años muy chulo”). “La verdad es que disfruté mucho a medida que fueron pasando los años, conociendo mucho mejor cómo era esto, que para mí fue clave”.

Pese a este tono algo autocrítico, el exjugador se muestra satisfecho de cómo se entregó por la profesión: “hizo todo lo que pude, no me dejé nada en el tintero. Estaba totalmente centrado en cosas como dormir las horas necesarias, comer lo que se me recomendaba… Estoy orgulloso de haber estado en ese tono durante tanto tiempo”.

Sus números globales ACB le dan bastante la razón: 392 partidos son bastantes, con 7,2 puntos de promedio jugando poco más de medio encuentro (21 minutos). “Como todos, fui progresando, ensanchando el camino, adecuando mi juego al nivel físico que tenía a cada momento”, analiza

Otra sorpresa que da Sanmartín es por su vida posterior al basket. Se retiró en el 2009 (aunque tuvo un leve regreso en el Prat en el 2011) y en lugar de buscar trabajo o esperar a ver qué pasaba, decidió empezar una carrera, la conocida popularmente como ‘INEF’. “Pensé que era lo mejor. He acabado en cuatro años y también he hecho un máster de educación. Ahora estoy más preparado para acceder al mundo laboral”, comenta.

El baloncesto sigue estando en su radar, a pesar de que su deporte favorito parece últimamente el ciclismo por lo mucho que se prodiga en bici por las carreteras catalanas. Con el título de entrenador también sacado, la próxima campaña entrenará a un equipo de Copa Catalunya, el Sant Adriá en el que su amigo y excompañero de generación Iván Corrales tiene un papel importante como gestor. No será una experiencia del todo nueva para él: ya tuvo una experiencia con cadetes en el Breogán.