Rafa Monclova: Sevillano clásico de la LEB

Rafa Monclova: Sevillano clásico de la LEB
Uno de sus 15 partidos en la máxima categoría.

Javier Ortiz Pérez

Rafa Monclova, base de juego alegre y desenfadado, se retiró hace apenas cuatro años. No fue un jugador de peso en la actual Liga Endesa (quince partidos en el entonces Caja San Fernando entre 1994 y 1996), pero sí posteriormente en las competiciones federativas, sobre todo la LEB Oro, donde gozó de mucho protagonismo. En las últimas temporadas está desarrollando una interesante carrera como entrenador que le llevó hace un año a ser campeón de España cadete con el Cajasol.

Es curioso: dice que sus equipos se basan en la defensa. Y él reconoce que el Monclova jugador estaba más bien orientado al ataque. “A mis jugadores lo que más les pido es intensidad defensiva, pero es verdad que yo siempre he sido todo lo contrario, excepto quizás la etapa en el primer equipo del Caja, cuando Aleksandar Petrovic me ponía de perro de presa”, cuenta. Fue aquel tiempo con el técnico croata el tiempo en el que acarició la élite, jugando incluso algún partido como titular.

Pero quedó fuera de aquello (“era una época en la que los equipos utilizaban el tercer extranjero para fichar a un base o a un escolta y no tuve continuidad”), buscándose el pan en la LEB. Asegura que lo hizo con agrado: “cuando eres joven, lo que quieres es jugar. Para mí era mejor ser titular un peldaño por debajo que estar en ACB simplemente por tener esa etiqueta, estando mucho tiempo en el banquillo para ello”.

Su desembarco en la segunda categoría se produjo el mismo año de su fundación: 1996. Desde entonces, Córdoba, Los Barrios (dos etapas), Inca, Huelva, Melilla, Murcia… Once temporadas interrumpidas que le valieron para estar entre los primeros en las clasificaciones históricas de partidos jugados, minutos y asistencias. “Para mí, di el tope de rendimiento que pude dar. Fueron muchos años así. Fue un éxito estar ese tiempo en la LEB Oro, sintiéndome cómodo para sacar mi potencial”.

Como jugador, aparte de por la cuestión de ser más ofensivo que defensivo, destacaba por un hecho: su enorme descaro y valentía. “Sí, probablemente es así. Siempre digo que mi cancha favorita para jugar era el Príncipe Felipe de Zaragoza, con 10.000 personas ahí metidas. Y casi siempre ganamos en finales apretados. Me gustaban los momentos calientes”.

Su progresión en los banquillos está siendo muy exitosa: ha dirigido al cadete del Cajasol dos años, con el título nacional del 2012, y ha llamado la atención de la Federación Española, que le ha incluido en el cuerpo técnico de distintas selecciones. Recientemente ha sido entrenador en la Eurobasket Summer League de Fuenlabrada y también ha viajado a Brasil para compartir conocimientos con clubs de la liga local. “Estoy satisfecho, claro. ¿Ser entrenador es más difícil que ser jugador? Por supuesto. Cuando eres jugador, cuando acabas un partido te vas para casa y ya está. Si eres entrenador, tienes que estar pensando en qué ha estado bien, qué ha estado mal, quién ha jugado, quién no ha jugado… Y por supuesto, también en el siguiente”.