Hansi Gnad: El fiasco de un alemán importante

Hansi Gnad: El fiasco de un alemán importante
Con la selección en el Eurobasket de 1993.

Javier Ortiz Pérez

Una pena lo de Hansi Gnad por aquí. Desde luego, sus números no se correspondieron con su currículum: este pívot alemán de 2,08 jugó doce partidos en el Real Madrid de la temporada 99-2000 y promedió 1,6 puntos y 2,4 rebotes en 9 minutos. Tras apenas dos meses en la desaparecida Ciudad Deportiva, fue sustituido por Mijail Mijailov. Aquel equipo que acabaría ganando la liga en el Palau, por cierto.

Para quien no lo sepa, Gnad estuvo a punto de jugar en la NBA: tras cuatro años en Alaska-Anchorage (curiosa universidad para elegir, por cierto), fue elegido en el ‘draft’ del 87 por los Sixers. Fue un bastión de la selección alemana que, contra todo pronóstico, ganó el Eurobasket de 1993. Y sigue siendo el segundo jugador que más internacionalidades acumula en ese país, 186. Durante una larga época ocupó plaza de extranjero en la liga italiana, cuando no existía la libre circulación de comunitarios, lo que indica de su utilidad. Pero, claro, llegó al Madrid con 36 años.

A menudo los jugadores extranjeros que no lo han hecho bien aquí no le ponen mucho interés a salir en esta página. Con Gnad ocurrió todo lo contrario: educación y simpatía le sobran. “No fue una experiencia tan buena como pudo ser, está claro. Pero estuve en un gran club, con una organización de las mejores que he visto y un entrenador estupendo como Sergio Scariolo. Sé que todo el mundo esperaba más, incluido yo mismo. No sé qué pasó. Quizás era ya demasiado mayor para jugar en España. Me marché iniciada la temporada porque el equipo necesitaba hacer algunos cambios en su plantilla y después llegó a las finales y las ganó. ¡Quizás fue por eso!”, afirma.

Considera Madrid casi un ‘accidente’ en una carrera de la que se siente muy satisfecho. “Quizás allí no estuve del todo centrado por mi situación familiar. Lo mejor fue que separásemos nuestros caminos y ya está. No hay que darle muchas más vueltas. Esto en el deporte profesional ocurre en algunas ocasiones”, añade.

El título europeo del 93, conseguido en su país, lo considera la cima de su vida deportiva: “Fue increíble conseguir aquello. Ni con Dirk Nowitzki en la pista Alemania ha podido repetir algo así. Éramos un auténtico equipo y todo se unió para que pudiésemos ganarlo”. España, que cayó en semifinales ante los teutones, fue uno de los ‘damnificados’ de aquella hazaña.

Después de salir del equipo blanco estuvo jugando hasta los 40 en su país y después se convirtió en entrenador, llegando a ser asistente de la selección nacional, el Bayer Giants Leverkusen y el Dusseldorf. “Es mucho mejor ser jugador que entrenador. Entrenar es muy complicado. Tienes épocas difíciles, en las que nadie te llama. Cuando has sido un jugador importante, eso es difícil de entender. Me he sentido bien entrenando a niños y también a profesionales, pero ahora me está costando encontrar un trabajo, ni en la federación ni en la liga. En Alemania es complicado: el baloncesto no está tan avanzado como en otros países. Quizás tenga que marcharme a otro país, como Rusia, para poder entrenar, no sé por qué. Creo que tengo muchas cosas que aportar a un equipo, como lo han hecho otros jugadores que han sido importantes”, afirma.