Bill Collins: Apreciado en Galicia… y fallecido

Bill Collins: Apreciado en Galicia… y fallecido
Con el Obradoiro (Foto: Manuel).

Javier Ortiz Pérez

Ya sabéis que a veces me aprovecho de forma descarada del trabajo de otros para traeros un personaje. Pero realmente no creo que yo pueda hacer un artículo de tanta calidad como este sobre Bill Collins: http://elobratienehistoria.blogspot.com.es/2012/04/bill-collins-que-estas-en-los-cielos.html. Era un pívot bastante efectivo que tuvo dos equipos en España: el Clesa Ferrol de la temporada 84-85 en la máxima categoría y el Obradoiro de la 85-86 en Primera B. Desafortunadamente, ya no está entre nosotros. Mi modesta forma de homenajearle es extractar lo más llamativo la completísima entrada en el blog ‘retro’ sobre la historia del actual Blusens que por supuesto os recomiendo. Allá vamos.

“Nacido en 1953 en Dorchester, una zona residencial al sur de Boston, William Collins va a dejar un importante recuerdo en la universidad católica de la ciudad, el conocido Boston College (…). Lideró el equipo en el capítulo reboteador en cada uno de sus tres años y siempre superó los dos dígitos de media. También se mantiene todavía como el octavo máximo reboteador de la historia de esta universidad (857 capturas) y quinto en porcentaje de tiros de campo (53,2%)”.

“Es elegido en la novena ronda del draft de 1976 por los Celtics. Pero nunca se pondrá la camiseta verde de Boston. Llega el momento de hacer las maletas y buscarse la vida fuera de Estados Unidos (…). El baloncesto venezolano tenía cierta capacidad adquisitiva hace 35 años y eso explica la presencia de Collins en los Cocodrilos de Caracas. Consta que fue uno de los jugadores más destacados durante dos temporadas (de 1976 a 1978)”.

“La temporada 1977-78 la pasa enrolado al otro lado del planeta, en el Malbas de Malmoe, en Suecia. Su carrera se consolidará enormemente en el verano de 1978, cuando ficha por el Rodrigo Chieti. Será el comienzo de una fructífera carrera en el basket de Italia que se prolongará durante cinco años y que le permite madurar como jugador y persona”.

“Verano de 1984. Ficha por el Clesa Ferrol por 45.000 dólares. Disputó la copa Korac con un resultado más que digno. Alcanzó la segunda fase, lo que le permitió jugar contra equipos de la categoría del Varese o del Orthez, pero la plantilla era demasiado corta para disputar con garantías las dos competiciones”.

“El paso de Bill Collins por A Malata deja unas estadísticas más que aceptables. Es Bill el que le mete 27 puntos al Rácing de Malinas. O el que anota 26 en Atenas contra el AEK o 30 en Varese. Tampoco falla en la liga regular: al término de la temporada figurará entre los primeros clasificados del trofeo Winston, que premiaba a los jugadores con mejor porcentaje de tiros de dos”.

“La temporada se empieza a torcer en noviembre tras un partido en casa contra Cajamadrid (88-90), en el que los 36 puntos de Bill serán insuficientes para ganar a los madrileños. Esa derrota obliga a los ferrolanos a jugar la segunda fase encuadrado en el grupo A-2 (para evitar el descenso). En marzo, el OAR confirma que la próxima temporada se quiere traer a otro jugador extranjero más contundente en la pintura, sobre todo en defensa. Su edad tampoco ayudaba y sus problemas físicos (sus rodillas y su espalda ya le empezaban a dar problemas) resultan definitivos”.

“Cuando Feiraco Obradoiro anuncia en agosto de 1985 el fichaje de Bill Collins para afrontar su retorno a la Primera B es probable que desde el club se tuviese confianza en que daría con la tecla acertada y que se trataba de una apuesta segura. Pero quizás en Santiago no se contase con que ese jugador se convertiría hasta abril de 2012 en el norteamericano que más partidos había disputado en la historia del club, un total de 75 encuentros”.

“El rendimiento deportivo de Collins en Compostela queda fuera de toda duda. En la primera temporada promedia 22,9 puntos en los 27 partidos que juega con el Obra. Algunos son auténticas exhibiciones, como los 34 puntos que le endosa a Hospitalet o los 33 que le mete a Lliria o a Tizona de Burgos. Pese a sus 32 años y a ser el único americano del equipo, se convierte en la referencia de una plantilla joven”.

“En las dos campañas siguientes promedia 21,3 puntos por partido. Pero más allá de lo deportivo, resulta imposible no recordar sus canastas y sus rebotes y obviar lo que supuso su paso por Compostela para la afición y sus compañeros”.

“Cuentan algunos de los que lo conocieron en Santiago que Bill le mandaba a su familia casi todo el dinero que ganaba. Que no renunciaba a sus cañas con sus compañeros, pero que no era dado a lujos ni ostentaciones. Vivía solo y cuando su madre enfermó, cogió las maletas. Y nunca más hubo noticias sobre él”.

“Uno de los que sí tuvo contacto con Bill Collins en los últimos años antes de su muerte fue Bob Zuffelato, ex-entrenador del Boston College. Fue él quien dio la noticia del fallecimiento tras recibir una llamada telefónica de la mujer de Bill. Ambos vivían en una casa que se habían hecho en Las Vegas. La causa, en junio de 2008, fue una embolia pulmonar”.