Rafa Jofresa: Jugar mucho, jugar muy bien

Rafa Jofresa: Jugar mucho, jugar muy bien
Tras ganar una de sus dos ligas con el Joventut.

Javier Ortiz Pérez

Para empezar, Rafa Jofresa es el jugador que más partidos ha disputado en la actual Liga Endesa, la friolera de 756. En 21 temporadas consecutivas. Eso en sí ya podría decirlo todo, pero no estamos hoy hablando de un cualquiera: se trataba de un base de una claridad de ideas excepcional que fue quien movía los hilos de la época más exitosa de la historia del club de su vida, el Joventut.

Jofresa tiene un peso excepcional en la historia del baloncesto español: no le faltaron títulos (tres ligas, una Euroliga, una Copa Korac) ni reconocimiento por parte de las hinchadas para las que jugó. De hecho, su número ‘5’ está colgado en el Palau Olimpic de Badalona junto al ‘7’ de Josep Maria Margall y al ‘8’ de Jordi Villacampa. En la ‘Penya’ estuvo dos etapas y solo vistió dos camisetas más: la del Barcelona y la del Girona, esta también en dos etapas, la última en su retirada en el 2004.

¿Cómo era como jugador? Fue un poco una transición entre el base clásico cerebral, tipo Corbalán, y el moderno y fuerte que representaba otro compañero suyo, José Antonio Montero. Compatibilizaba una generosidad extrema con el balón en las manos con ser muy peligroso en el tiro exterior. Fue el mejor director de juego nacional desde finales de los 80 hasta entrados los 90, aunque ya sabemos que no fue una época brillante de la selección y sus 75 internacionalidades fueron premiadas únicamente con un podio (el bronce en el Eurobasket del 91 en Italia).

“Claro, la de jugador fue una etapa muy buena de mi vida. Fue un sueño llegar a ser profesional de algo que me gustaba tanto jugar desde muy pequeño, todos los títulos, todos los compañeros”, comenta ahora. Por sus venas corre baloncesto: su padre, Josep Maria, fue jugador de la Liga Nacional en distintos equipos catalanes, mientras que con su hermano Tomás compartió club y selección. Eran un poco las dos caras de la misma moneda, porque el menor se caracterizaba por un estilo más agresivo, más ‘jugón’. Podéis leer lo que escribí sobre él en su momento aquí.

Rafa llegó al Joventut con 15 años, después de jugar en el Colegio de los Escolapios Diputación de Barcelona. Su momento cumbre fue la Euroliga del 94, con aquel triple de Corny Thompson en Tel Aviv. “Para un club como el nuestro aquello fue muy grande, porque desbancar a todos los grandes con tantos jugadores de la cantera en la plantilla no era nada sencillo. Éramos un grupo de jóvenes que llevábamos varios años juntos. Tuvo mucho mérito”, apunta. Con el Barça intentó repetir corona, pero el famoso tapón de Vrankovic a Montero en 1997 lo impidió.

“El baloncesto ha evolucionado. Bajar a 24 el reloj de posesión le ha dado más velocidad al juego. Todos los jugadores son más fuertes, más rápidos, pero yo creo que tenía un físico bueno para mi época”, reflexiona.

Ahora es secretario general del sindicato de jugadores, la ABP, y presta su imagen desinteresadamente junto al exfutbolista Rafael Gordillo a la Asociación de Deportistas para una Infancia Mejor. Es una onegé que busca dinero para instalaciones deportivas en barrios desfavorecidos y organiza campus de fútbol y baloncesto en el que tienen cabida niños de esas zonas.

Algo que siempre me ha llamado la atención de él tras su retirada es que nunca ha sonado para entrenar, siendo un jugador de esos que parecía que llevaba un entrenador dentro de sí por aquello de, como suele decirse, ‘tener los partidos en la cabeza’. “La verdad es que es algo que me seducía y me seduce todavía. Tengo ganas de estar más cerca de la pista, pero realmente no he podido. Tras un tiempo completando mis estudios tras dejar de jugar, me salió la oportunidad de la ABP y en estos últimos años me ha absorbido mucho como para pensar en otra cosa”, razona.

Esto acaba como empezó, con unos datos del personaje en la máxima categoría: 18.095 minutos (24 de promedio, tercero en la historia), 6.327 puntos (8,3, 12º), 976 asistencias (2,08, 9º), 712 triples (6º, con un 37%), 976 robos (1,28, 4º)… Pero ningún número terminará de explicar su peso específico en una época.