Josep Maria Margall: Certero "Matraco"

Josep Maria Margall: Certero "Matraco"
En el Joventut, el equipo de su vida.

Javier Ortiz Pérez

Resulta fascinante charlar un rato con Josep Maria Margall, os lo aseguro. El ‘Matraco’ era un tirador afilado en la pista y ahora muestra esa misma seguridad en opiniones de las que se salen de la ‘corrección política’ habitual, replanteándose algunos clichés del baloncesto actual. Desde luego, pocos pueden decir que su voz no es autorizada. Es un histórico del Joventut, donde jugó desde 1972 a 1990 (solamente estuvo un año en Girona y dos en Andorra, donde se retiró), y de la selección española (187 partidos). Perteneciente a una estirpe de grandes jugadores (llegó a coincidir en la Penya con sus dos hermanos, Enrique y Narciso), su palmarés, con solo una liga, una Copa y dos Koracs, está por debajo de su calidad.

Veamos qué dice sobre sí mismo y sobre el mundo de la canasta de ahora uno de los mejores lanzadores de la historia de nuestro basket:

“Soy una persona que cree que lo pasado, pasado está. No vivo de los recuerdos. Fui, pero ya no soy. Hace 20 años que me retiré y por supuesto que hubo muchas cosas buenas y algunas no tan buenas, pero ya está. Fíjate que ni siquiera guardo camisetas de los equipos en los que estuve. Las regalé todas, muchas de ellas a un chico que hacía colección. Además, ¡entonces solo teníamos dos juegos!”.

“Yo no era simplemente un tirador. Si estuve jugando a baloncesto profesional desde 1972 a 1993, si pude aguantar, es porque fui evolucionando. Pero que quede clara una cosa: este deporte es meterlas. Ahora se trabaja demasiado para destruir, que es lo más fácil”.

“¿Cómo aprendí a tirar? Siempre he dicho que tuve un buen profesor, Eduardo Kucharski. Fue el que nos cogió a una serie de jugadores de una época, entre los que también estaba Epi, y nos enseñó el camino. Tuve suerte, sin duda. Luego cuando llegué al Joventut me fijé sobre todo en Nino Buscató”.

“Ahora me dedico principalmente a hacer campus de tiro. No solamente enseño a tirar, sino a decirles a los jugadores por qué fallan. He llevado a varios jugadores de la Liga Endesa y a un par de ellos que están en la NBA, pero no voy a decir quiénes son. Si no lo dicen ellos, yo no voy a hacerlo… Debería prestarse más atención al tiro. Si metes, ganas más dinero”.

“Hoy en día es raro estar tanto tiempo en un equipo como yo estuve en el Joventut. El 90% de los clubs han perdido la identidad. Todo es más profesional, pero también más artificial. Yo tenía ofertas para irme casi cada verano, pero para nosotros, los jugadores de aquella época, importaban más los colores”.

“En la selección tuve años de jugar más y jugar menos, no pasa nada. Eso sí, ¡la medalla de plata de Los Angeles-84 no la he regalado, eh!”.

“Antes se rotaba menos. Yo no creo en tanta rotación como hay ahora. Eso solo lo pueden entender los que no han jugado. Cuando estás en la pista sabes las sensaciones que tienes, la confianza. Es raro que a un tío que lleva metidas tres seguidas se le siente porque toca rotar. En la NBA juegan día sí día no, las estrellas están 40 minutos en pista ¡y no se mueren! Parece que el entrenador se ha convertido en un jugador de ajedrez que mueve las piezas según le valen, pero yo creo que es más importante crear reinas más que conformarte con manejar torres o alfiles”.

“A ver cómo lo vas a poner, eh…”.

Tranquilo, ‘Matraco’.