Jiri Zidek: Intimidación insuficiente contra Pau

Jiri Zidek: Intimidación insuficiente contra Pau
Campeón de la Euroliga con el Zalgiris (Foto: Euroleague).

Javier Ortiz Pérez

A Jiri Zidek le llamaron durante un montón de años ‘George Zidek’ en Estados Unidos, no sé muy bien por qué. Tuvo una carrera bastante aseada, aunque aquí no acabase de estar bien, sometido su Real Madrid por la demoledora temporada que protagonizó Pau Gasol, la 2000-01. Fue el primer checo en jugar en la NBA, aunque no tuviese mucho protagonismo durante un par de años. La genética estaba de su parte: su padre, del mismo nombre, fue también pívot, aunque un poco más bajito (2,06, y no 2,12 como el hijo) y con Checoslovaquia ganó un par de medallas en Eurobaskets de finales de los 60, así como una Recopa con el Slavia de Praga.

Zidek fue, aparentemente, un buen refuerzo para aquel Madrid de Sergio Scariolo. Corpachón bastante coordinado, con facilidad para taponar, trabajador. Se acababan de abrir las puertas a los ‘comunitarios B’, es decir, a los europeos del Este cuyos países todavía no pertenecían a la Unión, como era el caso por entonces de la República Checa. La pareja que formaba con Erik Meek aseguraba, como mínimo, kilos. Pero el equipo no ganó ni Copa ni Liga, perdiendo ambas finales con contundencia ante el Barça de aquel enjuto pero imparable Pau. Sus números fueron más bien discretos: 6,3 puntos y 2,8 rebotes en solamente 15 minutos en pista.

Con la distancia, Zidek reconoce todo esto, aunque también reconoce haberlo pasado bien entre nosotros. “Fue uno de mis mejores años en baloncesto profesional. Pensábamos que teníamos un buen equipo y llegamos a las dos finales, y en la Euroliga nos eliminó la Fortitudo Bolonia. La ACB me parecía que tenía el mismo nivel de dureza de la propia Euroliga, muy exigente en lo físico y con unos jugadores que entendían muy bien el juego. Disfruté con los aficionados y los pabellones. Desearía haber ganado al Barcelona,  pero ellos tenían un gran equipo con gente como Jasikevicius, Karnisovas, Navarro y Gasol. Podías contrarrestar algunas de estas armas, pero no todas”, escribe desde su país, donde se muestra sumamente activo. “Estoy involucrado en negocios inmobiliarios con mi familia, reformando casas y alquilándolas. Y en baloncesto de la federación checa, comentarista de la Euroliga en televisión, representante en la liga VTB y asesor del CEZ Nymburk”. También está interesante un blog que publicó en la página oficial de la Euroliga.

Fue en este último equipo donde acabó en el 2005. En su bagaje global puede presumir de haber logrado dos títulos especiales, siendo el único jugador del continente en poder decirlo: el de la NCAA con UCLA en 1995 y el de la Euroliga con el Zalgiris en 1999, logrando 12 puntos y 6 rebotes en la final ante la Virtus de Bolonia (entonces denominada Kinder). Curiosamente, en ambas competiciones, tan diferentes entre sí, el base de su equipo era el mismo: el escurridizo Tyus Edney.

Entre medias, tres equipos de la NBA (Charlotte –que lo habían elegido en el número 22--, Denver y Seattle) con solamente 9,8 minutos en un total de 135 partidos (3,4 puntos y 2,1 rebotes). También jugó en Turquía (Fenerbahce), Alemania (Alba) y Polonia (Asseco Prokom).

Una última bobada: ¿no os parece que está mucho más delgado ahora que cuando era jugador y que, ejem, se ha puesto pelo?