Audie Norris: El amo del Palau

Audie Norris: El amo del Palau
Emparejamiento mítico con Fernando Martín.

Javier Ortiz Pérez

Audie Norris, casi unánimemente señalado como el mejor norteamericano de la historia del Barcelona y uno de los mejores de lo que ahora es la Liga Endesa. Seis temporadas como azulgrana le encumbraron en el exigente olimpo del Palau Blaugrana: un tipo que al tiempo unía calidad y entrega y que fue el bastión sobre el que pivotó (nunca mejor dicho) una época de enorme dominio en las competiciones nacionales.

Norris el dominador de los aros, Norris el de los depuradísimos movimientos en el poste bajo, Norris el que la metía para abajo si había la más mínima posibilidad. Con una competitividad sin aparentes límites. Sus luchas con Fernando Martín han quedado en el imaginario colectivo del basket español. Cuentan que el tipo apenas pudo contener las lágrimas en el entierro del añorado ‘10’ del Real Madrid.

“Me siento muy orgulloso de mi carrera, aunque está claro que faltaron algunas cosas, como la Copa de Europa”, afirma. Sí, exacto: la Jugoplastika impidió que los seis años ‘culés’ de ‘Atomic Dog’, como le llamaban en los Blazers, llegasen a la perfección. El balance se quedó en tres ligas consecutivas con un juego deslumbrante y también dos Copas del Rey.

En el polo negativo estuvieron las lesiones. Norris salía y entraba del equipo según dictasen sus casi siempre maltrechas rodillas. Pero cuando tocaba competir, competía. Precisamente fueron sus articulaciones las que le apartaron de la NBA. “Mi idea era volver y cada verano tenía invitaciones para participar en los campus de varios clubs, pero siempre tenía que recuperarme de algún problema y no podía ir”, recuerda.

Quien le viese jugar sabe que fue un lujo brutal tenerle por aquí durante tanto tiempo. Y el Barça siempre le verá como el jugador que realmente elevó a un nivel superior a la sección de baloncesto, tradicionalmente por detrás de la del Real Madrid. “Tenían siempre muy buen equipo y fue muy difícil ganarles tantas veces. Nosotros también éramos un gran equipo y disfruté mucho jugando para el Barça. Aunque ya habían ganado la liga la temporada anterior, creo que necesitaban a alguien como yo”, agrega.

Ahora debería poner el cartel de ‘exclusiva’, porque Audie revela algo que sucedió en 1989 y que no recuerdo haber visto publicado. “Después del segundo año debí haberme marchado a Bolonia porque había un contrato que lo obligaba y luchamos mucho para que pudiera quedarme”, asegura.

Lo más curioso es que los números no le hacen mucha justicia. Partiendo de que para un ‘grande’ están bien sus 14,2 puntos y 7,6 rebotes en 28 minutos (184 partidos), en aquella época los americanos eran muy de ’20-10’ (lo que él había firmado en sus dos temporadas precedentes en la Benetton de Treviso, su primera experiencia europea). Su año cumbre fue el 89-90 (15,5 y 9,0). Su influencia era más efectiva que estadística y el Madrid, sobre todo tras la muerte de Martín, no encontró antídoto. Tuvo que ser Corny Thompson el que acabase con la hegemonía de Norris vistiendo la camiseta del Joventut. Pero a esas alturas estaba bastante ‘cascado’. Se fue en 1993 a Grecia, donde estuvo un añito en el Peristeri al lado del gran Lance Berwald.

Un poco como Joe Arlauckas, hace apenas dos años dejó un cierto anonimato en Estados Unidos para regresar a Barcelona, la ciudad que le adoró. “Mi país es mi país, pero España es especial. Esperé a que mi hijo se hiciese mayor para poder volver aquí. Tenía muchas ganas de hacerlo”, explica. “Me gustaría entrenar y he llamado a la puerta del Barcelona algunas veces, pero no he obtenido nada. Intento ganarme la vida por otros caminos. Hago clinics y campus”, añade.

Ahora está ilusionado con el curso para jóvenes jugadores que organiza en El Muntanyà, que le ocupará en tres turnos desde el 24 de junio al 13 de julio: “Está siendo un éxito en inscripciones. Llevamos más del doble de inscripciones que el año pasado. Aparte de baloncesto, los chicos pueden mejorar el inglés, ya que está orientado hacia eso también. Es el idioma que se va a hablar ‘full time’”.