Ander Txintxurreta: Rodillas destrozadas

Ander  Txintxurreta: Rodillas destrozadas
Entre Juan Pedro Cazorla y Quique Villalobos.

Javier Ortiz Pérez

Ander Txintxurreta es uno de esos jugadores que se quedó en el camino por culpa de las lesiones. Llegó a asomarse al Baskonia que empezaba a ser grande a principios de los 90, pero no pudo mantenerse en una situación de máxima exigencia física y técnica. Sus rodillas se lo impidieron.

Txintxurreta, que en las publicaciones de su época de jugador aparece como ‘Chinchurreta’, fue captado por el entonces denominado Taugrés para su cantera. Era apenas un cadete en San Sebastián, en el Goierri, cuando fue llevado a Vitoria para seguir creciendo como jugador. Sembrar es algo que siempre se ha dado bastante bien en Gasteiz: cuando aciertan, aciertan de verdad.

No fue el caso del joven Ander, un escolta explosivo, tirador, que tuvo su oportunidad con tan solo 17 años rodeado de gente como Pablo Laso, Chicho Sibilio, Ramón Rivas o Larry Micheaux. Jugó un par de partidos de la liga regular y otro en los ‘playoffs’. Había margen para que poco a poco se fuese haciendo un hueco, como su compañero en el equipo junior Marcelo Nicola. Pero una operación de rodilla con esa edad y otra dos años después, con 19, acabaron con sus posibilidades.

Lo cuenta él directamente con esa crudeza que es fácil de imaginar. “Es verdad que llevaba una trayectoria muy buena, con grandes expectativas, pero las dos intervenciones quirúrgicas me las cortaron en seco”, afirma.

Y eso que el actual Laboral Kutxa siguió teniéndole bajo su seno unos cuantos años más, confiando en que pudiese recuperarse. No volvió a disputar un solo minuto en ACB, pero sí en la Copa de Europa de 1994, cuando le clavó un triple al Tofas Bursa en su único encuentro. El equipo acabó perdiendo la final, la primera continental de su historia, frente al Olimpia de Ljubiana.

“A partir de las operaciones ya jugué siempre muy limitado y con muchos dolores, hasta que con 22 años lo deje al no poder superar estos problemas y tener las dos rodillas destrozadas”, rememora Txintxurreta, que ahora es fisioterapeuta. Quizás escogió ese camino –tan habitual entre los ex jugadores, por cierto— porque es una profesión en la que se intenta quitar el dolor del paciente, como el que sufrió él. Aunque quizás le dolió más aún no haber podido triunfar en un deporte en el que prometía. Y mucho.