Mark McNamara: Pelea contra una enfermedad pulmonar

Mark McNamara: Pelea contra una enfermedad pulmonar
Defendiendo a Santi Abad con el Madrid.

Javier Ortiz Pérez

Un mail de Mark McNamara me dejó el otro día ‘de piedra’: “se me ha diagnosticado deficiencia de alpha-1 antitripsina”. Se trata de una enfermedad pulmonar bastante complicada sobre la que hay que tirar de Wikipedia para saber más. “Tengo suerte de haber podido jugar al baloncesto. Es más, tengo suerte de estar vivo”. La historia es ‘en exclusiva’ para esta página: no veo que se haya publicado nada en Estados Unidos. Y eso que se trata de un jugador bastante conocido. Pero es una exclusiva de las que no te gusta dar, por descontado.

McNamara, de 2,11, fue el 22º del ‘draft’, ganó un anillo de la NBA en su año ‘rookie’ (1983, Sixers, como suplente de Mo Malone), pasó por varias franquicias más –entre ellas los Lakers con Magic y Kareem— y tuvo tres experiencias bastante breves en España en Málaga, Murcia y el Real Madrid. También llevará toda su vida la leyenda ‘freak’ de que sustituyó a Peter Mayhew en una de las películas de Star Wars dentro del traje del inmenso Chewbacca, pero está más cercano a la verdad que las escenas en las que participó fueron rodadas de nuevo porque a George Lucas no le gustó cómo lo hizo.

Cerca ya de los 54 años, continúa con el relato de su dolencia, que le deja los pulmones parcialmente desprotegidos. “En 1996 estaba trabajando para los Toronto Raptors como ojeador y entrenador y tuve neumonía tres veces en un año y medio. Los médicos me dijeron que abandonase o me moriría, pero no sabían que tenía. Así es que me mudé a una pequeña cabaña en las montañas de California y me dediqué a ser guardia forestal. Al mismo tiempo, me daba tiempo para entrenar altruistamente. Pero empecé a enfermar más a menudo. Me fui a Alaska en el 2005 porque amaba su naturaleza salvaje y aquí estoy todavía. En el 2009 estuve muy mal y finalmente descubrieron que tenía deficiencia de alpha-1 antritipsina. Recibo una inyección semanal para contrarrestar sus efectos”.

Tuvo que dejar actividades más físicas. “Ahora soy editor de video trabajando con documentales de vida animal (osos, águilas, lobos, etcétera). También hacemos vídeos de los nativos de Alaska. Todavía estoy enfermo, pero trato de disfrutar de la vida lo que puedo y proteger algo de lo que queda de la naturaleza. También ayudo a un high school de aquí, el Haines Alaska, y hemos ganado dos campeonatos estatales en los últimos cinco años”.

Satisfecho de su carrera (“no estuvo mal ganar el anillo con los Sixers y fue emocionante jugar en los Lakers”), sus tres momentos en España le traen sensaciones contradictorias. Por un lado, su experiencia en Málaga en Primera B en 1986 le recuerda a que recibió un serio aviso de una enfermedad que desconocía: “Me puse muy enfermo y nadie me supo decir qué me pasó”. En la temporada 90-91, ya en ACB, contribuyó a una buena recta final del Murcia sustituyendo a Rubén Scolari. Firmó entonces los mejores números de su carrera (21,9 puntos y 12,8 rebotes), desmintiendo la imagen que se tenía de él de ‘tronco especialista’. La siguiente campaña le llamó el Real Madrid para sustituir temporalmente a Rickie Brown. “Un honor jugar para ellos. Fue mi último equipo”, destaca. “Todavía sigo el baloncesto español y me encanta el país. Echo de menos a mis compañeros y pienso en ellos a menudo, sobre todo en Jose Llorente (sic)”, apostilla.

En fin, ya veis. Una historia dura, pero también de superación.