Pablo Villalba: : Ilusión maña frustrada

Pablo Villalba: : Ilusión maña frustrada
Reciente viaje a Londres.

Javier Ortiz Pérez

No llegan todos los que empiezan la carrera. Por mucho que tengan muy buena pinta durante el recorrido, o incluso lleguen a liderarlo. Pero lo que importa es el final. Bien lo sabePablo Villalba, una joven promesa del Club Baloncesto Zaragoza de finales de los 80 y principios de los 90 que, aunque llegó a debutar en la actual Liga Endesa (tres partidos en la 93-94), no consiguió el éxito.

No era uno más: escolta de mucho talento e internacional juvenil con España, era una de las grandes esperanzas de la cantera maña. Algo sucedió para no tener continuidad. “Una persona en concreto se encargó de poner una zancadilla enorme a mi carrera. No le guardo rencor, pero cada vez que le veo ahora en alguno de mis establecimientos me viene a la cabeza lo que pudo ser... y no fue”, afirma desde Zaragoza, donde es propietario de un grupo de hostelería que forman una finca de eventos (www.torreluna.es) y tres discobares (www.centrickclubcafe.eswww.buddhaclubcafe.es y www.pascualilla.es).

Villalba no cuenta exactamente qué ocurrió o con quién. Pero es fácil imaginar su frustración, sobre todo por la ilusión con la que habla de su debut, contra el Real Madrid, en el pabellón Príncipe Felipe con la camiseta roja del entonces denominado Natwest Zaragoza. “Todos los recuerdos que se agolparon en mi cabeza: mis padres, mi familia, mis amigos, los partidos con España en las inferiores, el bronce en el Europeo cadete de Grecia (1991), lo grande que me pareció Sabonis (risas)... Creí que era la culminación de un maravilloso paso por la cantera y la puerta abierta a mis sueños”, narra.

La campaña anterior había formado parte del filial zaragozano, el Conservas Daroca, con nombres como Lucio Angulo, Jiri Okac, Rogelio Legasa, Salva Guardia, David Fernández, Carlos Elejabeitia y el presidente del actual CAI, Reynaldo Benito. “Fue genial, aunque me rompí el brazo y un dedo del pie”, recuerda.

Ahora, 20 años después, es mejor pasar página. “Es un poco triste porque en aquella época yo era el único jugador de Aragón que estaba en la selección, no solo en la de mi edad, sino incluso la de un año más, pero bueno, ya es pasado”, asegura.

¿Cómo se veía como jugador? “Era muy anotador, pero también defendía siempre al mejor jugador del equipo contrario porque era físicamente muy fuerte. Pero para mí, mi mejor característica era que nunca me arrugué ante nadie y que nunca me tembló el pulso en los momentos difíciles de los partidos. Para mí esta es la virtud que marca la diferencia entre los jugadores, con Navarro como caso más claro. Un entrenador mío, Alfonso Alonso, siempre me dice que era lo más parecido a Rudy Fernández, por supuesto teniendo en cuenta que él es un número uno”, apunta.

Villalba lo resume todo en una frase: “en esta vida hay que estar en el lugar adecuado en el momento justo adecuado y con la persona adecuada”.