Roberto Núñez: El base ‘temporero’ favorito del Madrid

Roberto Núñez: El base ‘temporero’ favorito del Madrid
Una de sus etapas en el Madrid.

Javier Ortiz Pérez

El dato espectacular de la carrera de Roberto Núñez es que disputó seis de sus siete temporadas en la actual Liga Endesa jugando para el Real Madrid. Sí, para el Real Madrid nada menos. Seis temporadas no consecutivas (94-95, 96-97, 99-2000, 2000-01, 2002-03 y 2003-05). De acuerdo que su total como blanco no fue muy alto ni en partidos (48 en esas seis temporadas) ni en minutos (434, unos 9 por encuentro), pero el tipo debía tener algo para que con tanta insistencia apareciese de forma tan continua en el radar de un club tan exigente como el ‘merengue’.

Lo que tenía sobre todo Núñez era bastante altura para ser base (1,90) y una elegancia ofensiva difícilmente discutible. Además, siempre se prestó bien a ese papel de tercer base tan poco agradecido. Pero estar en el Madrid merece la pena, aunque sea sacrificando los minutos que podía obtener en otros sitios, los que auguraba su formación en el propio Madrid y la inclusión en selecciones nacionales de categorías inferiores.

Núñez, nacido en Madrid pero con raíces en la zona norte de la provincia de Cáceres (Hervás y Cabezuela del Valle) se considera a sí mismo un jugador “ofensivo, con capacidad para anotar y que cometía pocos errores. Digamos que en defensa era… correcto… O que tenía más prestaciones en ataque, dejémoslo ahí (risas)”.

Sus salidas y entradas de la ‘casa blanca’, algunas veces con contratos temporales, estuvieron aderezadas con otras experiencias bien distintas, pero también positivas, como dice él mismo. “Creo que tuve una carrera variada y que el balance debe ser satisfactorio”, cuenta desde Alcalá de Henares, donde se está revelando como un activo hombre de negocios, con el mismo nivel de valentía que en la pista. Mantiene un local de pinchos (‘El patio de mi casa’) y otro de actuaciones y monólogos (‘Glass café’). También ha impulsado un negocio de alquier y venta de pantallas LED junto con otro exjugador, Roberto Bustamante, ‘santo y seña’ en lugares como Salamanca y Guadalajara.

“En mis últimos años como jugador ya estaba mirando un poco a este mundo, preparando algunas cosas”, reconoce. Acabó a los 33 en el Guadalajara de LEB Plata, “disfrutando mucho del baloncesto, con menos presión”.

En el Madrid, con cuyos veteranos sigue jugando, vivió la histórica liga del 2000 ganada en un Palau Blaugrana silenciado por Sasha Djordjevic. “Aunque no jugase mucho, es un momento muy bonito, insuperable, creo yo”, apunta. Pero también guarda dentro de sí la emoción de haber tenido mucho protagonismo en sitios como León o el Fabriano en Italia. Eso sí, como a tantos otros las lesiones le martirizaron. En su caso, fue la espalda lo que le dio mucha guerra. “Me adapté a todo”, resume.

Su otra temporada ACB ‘no madridista’ fue en Bilbao, en la 2004-05. Es curioso: en la misma ciudad en la que juega su gran amigo Raúl López, otro exmadridista. Y es que hay círculos que se cierran inexplicablemente…