Tom Copa: De Vitoria a la armónica en su rancho

Tom Copa: De Vitoria a la armónica en su rancho
Con el Taugrés (Foto: Gigantes del Basket).

Javier Ortiz Pérez

Tom Copa tuvo un paso breve por España: diez partidos (ocho de liga regular y dos de ‘playoffs’) con el Taugrés Vitoria en la temporada 92-93. Había sustituido a Giorgi Glouchkov y creo recordar que no lo hizo nada mal en ese ‘trabajo sucio’ para Joe Arlauckas, promediando 11 puntos y 7 rebotes por encuentro, pero su equipo no logró el objetivo de llegar lejos en las eliminatorias, cayendo en octavos de final (entonces se metían los 16 primeros) por 2-0 ante el Elosúa León. Era un pívot blanco, pelirrojo y fortísimo de 2,08. Algo lento. Parece que vino con problemas en las rodillas.

A Gasteiz llegó con 29 años y quizás desencantado de no haber tenido mucha suerte en el basket, pese a sus buenas condiciones que llevaron a ganar el oro con Estados Unidos en el Torneo de las Américas de 1993. Se pasó bastante tiempo en Bélgica y en su única oportunidad en la NBA apenas gozó de oportunidades (1,5 puntos y 1,1 rebotes en San Antonio en la 91-92, solamente 33 partidos). Después del Tau, en la 93-94 fichó por el Livorno italiano, que lo cortó tras jugar únicamente un encuentro. Se retiró bastante joven, pues.

Pese a todo, Copa define como “una gran etapa” en su vida el paso por el Taugrés. “Recuerdo muchas cosas sobre el hecho de vivir en Vitoria y jugar para el equipo. La gente fue muy amable conmigo y con mi familia. Y recuerdo a mis compañeros y cómo disfruté jugando con ellos. También la fabulosa comida y el vino que disfrutamos en varios restaurantes de la ciudad. E ir a los cafés y sentarnos en las mesas, pedir tapas y ver a la gente cómo hablaba. Tuvimos largos paseos los sábados por la mañana y veía a familias jóvenes y parejas de ancianos cómo disfrutaban del tiempo, de vivir hacia la calle y no en casa. Así es que, globalmente, lo que se me quedó de España y de Vitoria fue muy placentero, lo suficiente como para poder hacer una visita en el futuro”, me escribe.

¿Bucólico, no? Es espectacular la cantidad de veces que se repite una descripción así entre los americanos que jugaron aquí: aprecian sobre todo nuestro estilo de vida.

Copa comenta esto desde Austin, Texas (aunque él es de Minnesota). Tiene cinco hijos con su mujer, Molly. “Soy un padre y un esposo entregado”, destaca. No os perdáis lo que cuenta ahora: “Trabajo para una empresa, Luminex Corporation, que fabrica material de laboratorio usado en pruebas biológicos y diagnósticos clínicos. Mi puesto es el de vicepresidente en nuestra sección de ‘Life Sciences’ (no he sabido cómo traducirlo exactamente, la verdad). Cuando no trabajo, entreno al equipo de baloncesto de mi hija de 14 años. También me gusta emplear el tiempo en animar a mis otros niños cuando compiten en softball y fútbol americano. Y también saco espacio para otras de mis aficiones, como trabajar en un pequeño rancho que tengo en las afueras de la ciudad, donde estoy construyendo una pequeña granja y criando algo de ganado. Me gusta ir de acampada, pescar, cazar, hacer barbacoas e incluso simplemente sentarme en el campo y tocar la armónica. Hasta preparo mi propia cerveza, que bebo con moderación”.

La verdad es que a veces me quedo de piedra con los relatos que me llegan…