Wayne Tinkle: El ‘center’ canoso-engañoso

Wayne Tinkle: El ‘center’ canoso-engañoso
Con Huesca (Foto: Gigantes).

Javier Ortiz Pérez

Wayne Tinkle era uno de esos jugadores que parecía terriblemente malo (lento, pesado…) y que, a poco que le veías jugar, te enamoraba por cómo le funcionaba la cabeza, lo bien que se sacaba partido, cómo mejoraba al otro interior (Dyron Nix, Richard Scott…). Quizás, y puede que me pase un poco en la comparación, lo más parecido que ha habido en la Liga Endesa al gran John Pinone, aunque él era más alto (2,08) y tenía algo menos de talento.

Tinkle despistaba por su aspecto, ya digo, y esas canas prematuras no ayudaban. “Vaya, el típico pívot blanco grandón. Un leñador”, podía pensarse de primeras. De hecho, y procedente de la CBA y de ligas de poco ‘glamour’ como la sueca y la belga, sus primeros pasos en España no fueron muy allá, ya que no pudo evitar el descenso del Murcia en la 92-93 llegado a mitad de campaña.

Sin embargo, a finales del 94 y tras coger minutos en competiciones de más vuelo como la griega y la italiana, desembarcó en el Huesca, donde contribuyó decisivamente a dos permanencias consecutivas. Siempre hacía lo más conveniente para el equipo: estorbaba terriblemente en defensa y en ataque cumplía sin abusar del tiro. También tuvo años importantes en Valladolid y en Granada. No tanto en Cáceres, donde en la 98-99 vivió su última campaña. En total, 173 partidos ACB con 14,4 puntos y 7,5 rebotes.

“¡¡¡Lo que más recuerdo de España es la gente!!! Hicimos muchos amigos y nos impresionó la autenticidad y la sincierdad de todo el mundo allí y su pasión por la vida”, cuenta ahora desde Montana, donde su carrera como entrenador va cogiendo mucho vuelo al frente de la universidad. Tras cinco como ayudante, ya lleva seis años en el cargo y en los dos últimos ha sido campeón de conferencia. Quizás le veamos una temporada de estas en la Final Four. Y podamos presumir de que desarrolló por aquí la mayor parte de su carrera como jugador.

“Estoy disfrutando mucho como entrenador de la universidad en la que jugué. Hemos tenido éxito y el futuro parece brillante”, reconoce. También sigue con pasión la carrera de sus tres hijos: la mayor, Joslyn, de 22 años, ha jugado en Stanford y se gradúa ahora; Elleson, de 19, acaba de terminar su año ‘freshman’ en Gonzaga. Y el chico, que se llama Tres, tiene 16 años “y también va a ser un jugador tremendo”, dice su padre. “Los tres son chicos estupendos, y sacan buenas notas. Las dos chicas fueron al colegio en Valladolid y Cáceres hablan español”, añade. Su esposa, Lisa (“es fantástica”) trabaja con niños con discapacidad intelectual.

A lo que se ve, a Tinkle se le quedaron partidos concretos sobre su permanencia en cada sitio de España: “En Huesca nos salvamos del descenso en un ‘playoff’ contra el Valencia. En Valladolid dimos la sorpresa en una Copa del Rey ganándole en primera ronda al Real Madrid. Y en el Cáceres, le ganamos al Barcelona en el Palau”.

Su mail termina de la siguiente manera, literalmente: “Un abrazo fuerte Espana!”.