Pep Cargol: El hombre que desafió a Larry Bird

Pep Cargol: El hombre que desafió a Larry Bird
Intentando anotar ante Larry Bird.

Javier Ortiz Pérez

La de Pep Cargol fue una aparición refrescante en el baloncesto español. No lo conocía casi nadie cuando el Real Madrid apostó por él iniciada la temporada 87-88 fichó por los blancos como una gran apuesta de futuro procedente del Santa Coloma (Primera B). Era un ‘3’ moderno que se asentó durante ocho temporadas en el equipo, a veces con más protagonismo y otras con menos. Aguantar tanto tiempo en un club tan exigente indica su competitividad.

Uno de sus momentos culminantes fue el Open McDonald’s de 1988. Los Boston Celtics visitaban Madrid y Lolo Sainz utilizó a Cargol como defensor de Larry Bird. Le plantó cara seriamente e incluso clavó algún mate en su presencia. Ahora parece que es una tontería, pero en aquel momento, cuando las estrellas de la NBA nos parecían animales mitológicos, nos quedamos todos con la boca abierta.

Durante una época fue un fijo en la selección, pero no ‘nació’ siendo un alero alto. Él mismo nos hace su propio ‘scouting’: “Al principio jugaba de interior, de ‘5’. Con trabajo conseguí jugar de alero, sacando partido a mis 2,06 y a lo fuerte y rápido que era. Creo que técnicamente también era bastante completo, mejor penetrador que tirador, aunque más o menos me defendía desde lejos. Tácticamente disciplinado, luchador y trabajador. Ya veis que con el tiempo uno solo se queda con lo bueno...”.

“Mis recuerdos son los de un niño de un pueblecito de Girona (Sant Joan les Fonts) que consigue llegar a ser jugador profesional de baloncesto. Son de un gran agradecimiento al baloncesto y a las personas que conocí en todos esos años porque me permitieron crecer y desarrollarme como persona, tanto a nivel personal como profesional. Tuve la suerte de estar en equipos de primera línea y coincidir con los mejores jugadores del momento. Viaje ciudades y viví situaciones especiales como Universiadas, Europeos , varias Final Four y All Star que me permitieron tener una visión completa tanto del baloncesto de club como del de selecciones. También tuve la suerte de tener grandes entrenadores de los que ahora, como entrenador, puedo recuperar todas esas vivencias”, cuenta desde Zaragoza.

Es en la ciudad del Ebro donde desarrolla desde hace años una variadísima actividad profesional: es fisioterapeuta y tiene una consulta en ZGZ; también es profesor en la Universidad San Jorge; entrena a El Olivar, equipo vinculado del CAI en Liga EBA; colabora con medios de comunicación… “La transición fue gradual. Terminé los estudios al acabar la época como jugador, con lo que estuve muy ocupado estudiando y luego poniendo en funcionamiento la consulta. Lo mejor es que no haya un punto final y que cuando el jugador termine de jugar tenga la formación académica que le permita entrar en el mercado laboral. La formación más la experiencia en el mundo del deporte profesional es un plus interesante”, explica.

Su palmarés incluye algo que no pueden decir muchos: tiene las tres grandes competiciones europeas tradicionales, dos de ellas desaparecidas: la Copa de Europa (94-95), la Recopa (88-89 y 91-92) y la Copa Korac (87-88). También colaboró en uno de los escasos éxitos de la selección en los 90, el bronce en el Europeo de 1991 en Roma (fue 46 veces internacional) y conoció otras ligas como la portuguesa (Benfica) y la griega (Paok).

Solamente jugó un año en LEB, el último de su carrera con el CAI (2002-03). Sus 510 partidos ACB le sitúan en el vigésimo puesto en la clasificación histórica (6,9 puntos y 2,3 rebotes en 20 minutos). En suma, un jugador imprescindible.