Pete Guarasci: Intensidad canadiense frustrada

Pete Guarasci: Intensidad canadiense frustrada
Defendiendo a Tanoka Beard.

Javier Ortiz Pérez

Parece que la suerte de la Liga Endesa con los canadienses va cambiando. Levon Kendall y Carl English han hecho buena temporada, rompiendo una pila de años en los que cualquiera de esa nacionalidad estaba condenado al fracaso por aquí. Incluso los que llegaban con muy buen cartel, como es el caso de Peter Guarasci, un pívot que apenas duró unos meses en el Caja San Fernando de la temporada 2001-02.

No se puede decir que Guarasci, nacido Niagara Falls, la ciudad que acoge a las famosas cataratas, fuese un experimento loco, de esos que solamente pueden salir mal. Había sido internacional con su país, con el que, en aquel mismo año, había logrado el bronce en el Torneo de las Américas (también estuvo anteriormente en el Mundial del 98 y en los Juegos de Sydney-2000). Y ya sabía cómo funcionaban las cosas en Europa: tras completar su formación en su país en 1996, había salido al mercado continental consiguiendo el pasaporte por sus ancestros. Cuatro años estuvo en el ‘pallacanestro’ con Scavolini (tres) y Roseto (uno) aportando lo que se le pedía, intensidad y su físico potente, y luego hasta mostró buenas habilidades ofensivas en el Frankfurt Skyliners (10,5).

El CSF le fichó, pero apenas pudo disfrutarle. En pretemporada se lesionó y en febrero volvió a hacerlo, provocando lo que sería su ‘corte’ definitivo, siendo sustituido por Diego Fajardo. Números francamente grises para sus 18 partidos: 4,3 puntos y 3,7 rebotes en 18 minutos. En Italia, en Rimini y Reggiana, siguieron confiando en él hasta el 2008.

Veamos qué explicación nos da él, que pese a todo considera Sevilla como “una ciudad muy hermosa”. “Estuve contento de formar parte del Caja San Fernando, con gente estupenda. Si no me hubiese lesionado, me hubiese gustado estar el resto de mi carrera en España. Encontré la ACB muy profesional, con un nivel de juego muy alto. Desde luego, tampoco podía quejarme del estilo de vida español, aunque prefiero la comida italiana”.

Después de la retirada, regresó a Canadá con su familia, que incluye dos niñas llamadas Maya (6 años) y Jasmin (4). Actualmente, entrena en la liga universitaria del país a British Columbia-Okanagan (UBCO). “Va a ser mi segundo año como entrenador jefe. Estoy intentando usar mi experiencia como jugador para preparar al equipo. Como he tenido muchos entrenadores en Europa, tengo en quién fijarme”, señala. También está involucrado con la federación canadiense en la preparación de la selección nacional. “Tenemos un futuro brillante y espero ayudar en lo que sea posible”, apostilla. No lo dice por decirlo: Andrew Wiggins, al que señalan como un ‘clon’ de LeBron James, está llamando a la puerta de la NBA más pronto que tarde. Es el líder de una hornada que puede dar mucho que hablar.