Iñaki de Miguel: Practicidad comprobada

Iñaki de Miguel: Practicidad comprobada
Con Olympiacos.

Javier Ortiz Pérez

Hace justamente un año, Iñaki de Miguel dio por terminada su carrera profesional como jugador. Se merece el descanso después casi 20 años al pie del cañón, con 38, casi siempre a gran nivel y siendo muy apreciado en sus equipos. Ahora intenta abrirse camino sin perder de vista el baloncesto. Aspira a ser entrenador de élite y para ello está aprendiendo cada día.

Se trataba de una pieza sumamente útil en todos los equipos en los que estuvo: pívot de 2,05, compatibilizaba igual las tareas defensivas y reboteadoras con un muy buen lanzamiento de media distancia que fue desarrollando con el tiempo. “Digamos que era un jugador de equipo, que siempre me adaptaba a lo que me pedían. Intentaba dar sobre todo intensidad, porque, sinceramente, no me importaba mucho la estadística.”, afirma, satisfecho de su trayectoria “por cantidad y calidad”. Jugó 358 partidos en la actual Liga Endesa (6,2 puntos y 3,6 rebotes) con cuatro equipos distintos (Estudiantes, Caja San Fernando, Unicaja y dos etapas en Alicante), además de pasar por Olympiacos (cuatro temporadas) y hasta el Real Madrid ya con 35 años, aunque solamente para la Euroliga (“llegué para echar una mano al filial y Messina me dio algunos minutos”).

“Conseguí competir en grandes equipos y también en otros más pequeños. Tengo que estar contento porque las lesiones me respetaron bastante, excepto en Sevilla, y pude jugar hasta hace muy poco”, explica.

El suyo fue un florecimiento tardío y apresurado. Siempre había jugado en el Colegio Fundación Caldeiro, en el barrio madrileño de Ventas, hasta que prácticamente le ‘obligaron’ a ir a unas pruebas del Estudiantes, ya en edad junior. Entró en el ‘B’ y al poco tiempo ya estaba en el primer equipo. “Todo fue muy rápido. La verdad es que no tenía la más mínima intención de dedicarme a esto, pero la vida a veces te pone en sitios que no esperas”, destaca. De Miguel encadenó entonces unos años estupendos como estudiantil que le valieron el ‘contratazo’ en Grecia y la llamada de la selección, con la que estuvo en el Mundial del 98, el Eurobasket del 99 (plata) y los Juegos de Sydney en el 2000. Cuando parecía haber cerrado esa puerta, volvió a ser reclamado para el Eurobasket de Belgrado en el 2005 gracias a la solidez que seguía mostrando, aunque con objetivos menores, en Alicante.

La pasada campaña fue la última, en LEB Plata con Las Rozas. “Pensaba que podía asentarme allí, en su estructura, pero el proyecto no continuó”. Ahora lleva a un equipo cadete, con el título superior de entrenador, descubriendo las ‘tripas’ de una profesión a la que le gustaría dedicarse plenamente. En la vida le ocurre como en la cancha: es muy activo. Tras realizar un master de dirección de entidades deportistas, ha colaborado con Marca TV y TDP comentando partidos de la Euroliga. También está montando una fundación benéfica junto con Felipe Reyes llamada ‘Incorpora deportistas solidarios’ con la que pretende “devolver un poquito a la sociedad de lo que nos ha dado.

Si queréis verle en acción con muchos detalles sobre su juego, podéis visitar la página de Piti Hurtado, que le dedicó un vídeo muy exhaustivo.