Martin Cattalini: Australiano sin ajustar

Martin Cattalini: Australiano sin ajustar
En el Caja San Fernando (2001).

Javier Ortiz Pérez

Martin Cattalini solo jugó en dos países a lo largo de su dilatada carrera: el suyo natal, Australia, y España, donde tuvo dos etapas: 2000-02 en el Caja San Fernando y 2004-05 en el Joventut. Era un tirador de prestigio que tuvo más suerte en Sevilla que en Badalona. Con Australia, cuya liga ganó en cuatro ocasiones, fue internacional y disputó los Juegos de Sydney-2000 y Atenas-2004.

El pasaporte italiano le facilitó en el 2000 fichar por el CSF. Era el momento cumbre de su carrera. Dos temporadas permaneció en Andalucía: mucho mejor la primera (10 puntos por partido) que la segunda (solamente 4,1). Cuando regresó en el 2004 a España con el Joventut no tuvo mejor suerte y, con problemas físicos, llegó a un acuerdo para rescindir su contrato antes de que acabase la campaña (4,3 puntos).

Pese a que nada le acabó de ir redondo, guarda buenos recuerdos de su paso por la actual Liga Endesa. “Me encantó España, sobre todo Sevilla: la comida, la vida nocturna y la gente siempre recibiéndome bien”, afirma. “Encontré la historia de la ciudad fascinante, con unas construcciones antiguas increíbles para mí”, añade.

No rehúye un punto autocrítico cuando habla de la parte deportiva. Según él, en la primera campaña “llegué después de una preparación muy larga para los Juegos Olímpicos con el equipo nacional y mi cuerpo se hundió en la segunda parte de la temporada”. Y en la segunda, deja claro que su relación con el entrenador, el italiano Marco Crespi, fue francamente mala: “Una buena forma de describirle es ‘intenso’. Pero también me vienen a la cabeza otras palabras cuando pienso en él: ‘loco’, ‘cojones’, ‘enfermo’. Fue un año duro para todos”.

Después, explica que su etapa en el Joventut también estuvo condicionada por un año duro de preparación olímpica. “Mi rodilla me dio mucha guerra durante todo el año y me volvía loco al darme cuenta de que la mayor parte del tiempo no podía mostrar mis capacidades”, explica. Pero aun así, habla bien del club de Badalona: “Es una organización fantástica y tuve buenos compañeros. Recuerdo que Rudy Fernández estaba empezando, pero ya advertía que iba a ser un jugador importante en el mundo del baloncesto”. Como ciudad también le encantó Barcelona, “una de las ciudades más vibrantes y excitantes que he visitado nunca”.

En definitiva, reconoce como una de sus “grandes decepciones” en su carrear “no haber tenido éxito allí, porque eso me hubiese permitido estar más años en el país”.

Cattalini se retiró en el 2010 después de haber jugado 453 partidos en la liga australiana (NBL). Vive en Perth y su actividad profesional no está relacionada con el baloncesto, ya que trabaja como director en una empresa química llamada Challenge Chemicals, que trabaja sobre todo con las minas del país. A nivel familiar, recuerda que Noah, su hija pequeña de 7 años, “fue concebida en España, así es que una parte del país está siempre con nosotros”. La mayor es Zoe, de 9.

“Me gusta disfrutar de lo que Australia ofrece: playas, el surf, el clima y muchos restaurants y vinos estupendos. La vida es más lenta que cuando jugaba, y estoy a punto de cumplir los 40, pero siempre recordaré mis días como jugador en España con placer”, concluye.