Valentí Holgado: Testigo del ‘boom’ manresano

Valentí Holgado: Testigo del ‘boom’ manresano
Jugando con Melilla en 1996 (Foto: Infomelilla).

Javier Ortiz Pérez

Valentí Holgado nos regala otra de esas sesiones de ex jugador que habla de sí mismo, de su carrera, directamente, sin intermediarios. A modo de introducción, os recuerdo que era un base con buena mano de la cantera del TDK Manresa, con quien jugó en dos campañas distintas en ACB, la 91-92 y la 95-96. Pero poquito, la verdad. Solamente siete partidos. Después le fue bastante mejor: se convirtió en un fijo en las primeras ediciones de la LEB, anotando mucho y repartiendo juego al unísono (Melilla, Inca, Rosalía, Coruña y la propia Manresa). A ver qué nos cuenta de su tiempo en el Nou Congost como observador de un equipo que creció hasta límites insospechados en los 90 y que ahora pasa por difíciles momentos.

“Guardo muy buenos recuerdos en mis pocos años en ACB. La verdad que en esa época en Manresa se dieron muchos factores favorables para que se lograra lo que se logró, la Copa del Rey (tuve la suerte de estar ese año), no se gana porque sí. La llegada de Pedro Martínez y Salva Maldonado dio un vuelco a la dinámica de afrontar entrenamientos y sistema de juego en Manresa, y eso sumado a la gran plantilla que había y el buen ambiente en el vestuario hizo que se lograran grandes cosas”.

“Personalmente recuerdo que en los cuatro años que estuve en el primer equipo como sub-23 son los años en que he ido a más del 100 por 100 en cada entreno y concentración. Creo que quizás me equivoqué un poco, ya que estaba mucho más concentrado y en defender y correr que en desarrollar mi juego, según dicen más técnico y talentoso. Seguramente me faltó desparpajo, ya que en el tema físico estaba mucho más limitado”.

“Lo que sí daba gusto era ser uno más en el vestuario, sobre todo en mi último año con gente como Joan Peñarroya, Roger Esteller, Chichi Creus, Lisard González, Jordi Singla, etcétera, y compartiendo con Paco Vázquez el papel de jóvenes. La complicidad era perfecta, el cachondeo en el vestuario era la normalidad. Eso sí, en la pista lo que imperaba era la seriedad”.

“Lamento no haber tenido más oportunidades y minutos, pero quizás no estaba preparado. Sin embargo, a veces pienso por ejemplo: joder, jajaj, Chichi Creus, el tío con 80 años (que llegó a jugar contra mi padre) se podía haber hecho algún día una "lesioncita" pequeña de un par de semanas para yo entrar en la rotación, pero nunca se lesionó. Una máquina. Doy gracias por haber aprendido tanto, sobre todo mentalmente, de él”.

Desde que dejó el baloncesto ha trabajado en distintos empleos para la administración “para ir tirando”, cuenta este aficionado a tocar la guitarra.