Brooks Barnhard: Desconocido ejemplo de integración

Brooks Barnhard: Desconocido ejemplo de integración
Imagen reciente con su mujer.

Javier Ortiz Pérez

He de reconocer que, hasta que me he puesto a indagar un poco sobre él, no recordaba absolutamente nada a Brooks Barnhard, un californiano que disputó nueve partidos con el Girona en la temporada 94-95 con poco ruido estadístico (4,5 puntos y 2,2 rebotes en 14 minutos). La realidad es que había venido para apoyar al filial de Liga EBA y de vez en cuando fue llamado por el primer equipo para cubrir alguna ausencia por lesión de los americanos ‘titulares’. Sus nueve partidos fueron en la jornada 6, de la 11 a la 18 y en la 30. Nunca superó los 10 puntos.

Sin embargo, siempre os digo que todo jugador tiene una pequeña/gran historia que merece ser contada. La de Barnhard, un ala-pívot blanco de 2,05, la explica bastante bien Albert Brea, uno de los bases del equipo. “Era un americano que se adaptó muy bien al equipo vinculado. Incluso comía la comida típica catalana. Recuerdo que íbamos a comer menú (escudella y carn d'olla, canelones, amanida catalana). Tenía la costumbre de palabras inglesas como Jess (Jesús) como se parecía a ‘cheese’ (queso). Cuando alguien estornudaba, en lugar, de decir ‘salud’, él decía ‘queso’. Decía que aprendía y recordaba más y mejor las palabras. Empezó muy tímido, el típico americano mormón (sin serlo), pero acabó sin tanta vergüenza. Jugaba a la "botifarra" (cartas) en los desplazamientos en bus. Siempre iba con los jugadores nacionales. El mejor compañero americano que he tenido. Todavía mantengo el contacto con él”.

Resulta casi enternecedor imaginarse a un chico recién salido de la universidad descubrir de este modo tan cercano el modo de vida español, ¿verdad? Como curiosidad, no hay que olvidar que tuvo una pareja de entrenadores de lujo: Quim Costa, que era el primero, y Dusko Ivanovic, que ejercía de ayudante en lo que fue su primer año en los banquillos.

¿Y como jugador? ¿Qué ‘scouting’ nos hace de él Brea? “Era un ‘4’, con muy buen tiro de tres puntos. Siempre prefería jugar cara el aro y muy generoso con el equipo. Nunca una mala cara, ni una mala palabra. Un tirador muy bueno y trabajador”.

La carrera europea del personaje no dio para mucho más: Seixal en Portugal y Reims en Francia. Después regresó a USA, donde estuvo metido en el mundo del beísbol como comercial de los San Diego Padres.

“De todos los sitios que jugué en Europa, España fue la mejor experiencia que tuve. La gente fue muy simpática, hicieron todo lo posible para que yo disfrutase. El baloncesto fue muy competitivo. Girona es preciosa y tuve mucha suerte de estar en una ciudad con tantas cosas que hacer. La experiencia en general en España fue fascinante”, cuenta ahora desde San Diego, donde entrena a la High School Maranatha y organiza campus, clinics y programas de entrenamiento dentro del condado. Aquí podéis las actividades detalladas en su web.. Está casado y tiene dos niñas a las que, supongo, algún día hablará de la ‘escudella’ que tantas veces comió en Cataluña.