Rex Walters: Decepción por las lesiones

Rex Walters: Decepción por las lesiones
Foto oficial con Gran Canaria (2000-01).

Javier Ortiz Pérez

Como él mismo reconoce, no estuvo al nivel que se esperaba Rex Walters en ninguno de sus dos equipos españoles, León (99-2000) y Gran Canaria (2000-01). Como todos los jugadores que llegan desde la NBA, las expectativas son altas en los clubs que realizan el esfuerzo por contratarlos. Walters no había jugado nunca en Europa y venía con siete años de experiencia entre los ‘pross’, pero definitivamente, y con problemas físicos variados, decepcionó.

Número 16 del ‘draft’ de 1993 por los Nets, había llegado a una Final Four con Kansas. Era un escolta blanco y bajito, pero muy fuerte y con fama de buen tirador. Cierto es que en ninguna de sus temporadas en la NBA con Nets, Sixers y Heat pasó de ser un mero reserva (6,5 puntos su mejor año, el segundo, y un promedio global de 4,6 en 336 partidos de liga regular), pero eso de por sí es una carta de presentación bastante aceptable cuando te ficha el León como revulsivo para salvar la categoría.

Solamente pudo jugar tres encuentros (32 puntos en total), en marzo, tras dejar los Heat. En aquel momento se publicó que en Miami le habían rogado que se quedase. Pero en León se lesionó y fue sustituido por el hombre al que sustituyó, Jonathan Haynes.

La ACB le dio otra ocasión la siguiente campaña en el Gran Canaria, iniciando la campaña, pero le fue peor todavía. Primero un lumbago, luego un derrame en el codo y finalmente una rotura de menisco interno lastraron su aportación. Se quedó en diez partidos, aunque esta vez con mucho más acierto (16 puntos). En febrero, su entrenador, Manolo Hussein, le acusó de escasa combatividad y compromiso y su plaza la ocupó Ben Ebong.

Walters sale en la peli ‘Blue chips’ y presume de su ascendencia americano-japonesa, casi como antecedente de Jeremy Lin. Desde hace cinco años entrena en la Universidad de San Francisco, desde donde nos cuenta un poco sus recuerdos españoles sin escurrir el bulto: “La liga de allí es estupenda. Gran baloncesto, aficionados apasionados, grandes jugadores y grandes equipos. Desafortunadamente, estaba casi al final de mi carrera y tuve que pelearme con las lesiones. El estilo de vida era bueno y vivir en León y en las islas Canarias fue estupendo. Ciudades bonitas con gente buena y sitios que visitar. Me hubiese gustado jugar y vivir allí si me hubiese mantenido sano y si me hubiese llevado mejor con mi entrenador en Canarias, jaja…”.

Precisamente sobre su faceta en los banquillos también nos habla: “Entrenar es estupendo. Tiene sus altos y sus bajos, pero es algo que siempre he querido hacer. Serlo en la universidad te ofrece desafíos distintos que a profesionales, pero al final del día me doy cuenta de que me encanta mi vida. En San Francisco tenemos la oportunidad de ser un buen equipo el próximo año y es para lo que estamos trabajando”.

Si es verdad lo que dice, se trata de un entrenador muy serio que no pierde de vista el baloncesto internacional: “A veces echo un vistazo al sitio web de la Liga Endesa para ver quién está jugando bien. Estoy muy orgulloso de haber jugado allí. Simplemente hubiera deseado estar mejor físicamente para ayudar a mis equipos a ganar más partidos”.