Dale Solomon: Guardia de seguridad enamorado de Italia

Dale Solomon: Guardia de seguridad enamorado de Italia
Etapa universitaria en Virginia Tech.

Javier Ortiz Pérez

Dale Solomon

Su trayectoria desde luego se recuerda mucho más en Italia, donde pasó 12 de sus 13 años que pasó en Europa. El otro fue en Barcelona, claro. Había sido el 68 del ‘draft’ de 1982 por los Sixers, pero nunca llegaría a jugar en la NBA.

Confieso que no sé exactamente qué es de él hoy en día, pero he encontrado un delicioso reportaje que protagonizó en el 2005 en el que se habla, entre otras cosas, de su trabajo como guardia de seguridad en un centro comercial y en un hospital de su ciudad natal, Annapolis (Maryland). Con la salvedad de que han pasado ocho años desde entonces, os dejo con lo más interesante (que es bastante) de lo que le contaba con bastante humor a la periodista. He adaptado un poco el texto para que quede ‘en primera persona’.

“Cada día la gente me pregunta lo mismo: ‘¿cuánto mides? ¿qué tiempo hace ahí arriba? y, sobre todo, ¿cómo consigues tener la cabeza tan brillante? Es algo natural. Cuando estaba en el ejército, me hicieron cortarme el pelo, así es que decidí afeitarme la cabeza. Debo añadir que eso fue antes de que empezase a hacerlo Michael Jordan”.

“Cuando eres guardia de seguridad, te das cuenta de muchas cosas sobre la gente. Lees su lenguaje corporal y las miradas y eso puede decirte cuando están perdidos o necesitan alguna ayuda”.

“He estado en el Vaticano, donde el Papa habla, y en partes de Venecia que los turistas nunca llegan a ver. Hablo italiano con fluidez y también aprendí a cocinar. Unos auténticos spaghetti no llevan albóndigas. Se cocinan con tres carnes, ternera, vaca y salchicha, durante alrededor de tres horas”.

“Conocí a mi mujer, Antonella, mientras montaba en bicicleta en Reggio Emilio. Era la mujer más hermosa del mundo con el sombrero más horrible que he visto en mi vida. Ni un sintecho llevaría ese sombrero. Le dije ‘ciao’ y siguió hacia delante. Tenía el pelo negro largo y la encontré trabajando en la tienda de un amigo. Era muy grosera (riendo), pero continué yendo todos los días a la tienda, incluso cuando mi amigo no trabajaba. La cortejé durante cuatro años antes de que me permitiese casarme con ella. La vida era buena en Italia y hasta rechacé una oferta de los Sixers. Estaba disfrutando mi experiencia europea y no quería abandonarla. Para entenderlo tienes que vivir allí”.

“Estaba muy bien en Italia, pero hay un momento en la vida de la vida del deportista en el que debes colgar las zapatillas y buscar otras oportunidades. La seguridad es un buen modo de pagar las facturas y conocer gente. En Italia no hay trabajo en este campo. Intenté trabajar allí, pero decidí volver a los Estados Unidos”.

Parece que la mujer de Dale y la hija de ambos, Viola, que en el 2005 tenía siete años, se quedaron en Italia y se veían un par de veces al año. “Estoy cansado de comerme lo que yo cocino. Algunos días llego a casa y me canso de hablar con mis gatos”.

La historia tiene su punto, pero ya os digo que no sé si habrá variado en estos ocho años.