Héctor Perotas: ‘Rambo’ ahora es geólogo

Héctor Perotas: ‘Rambo’ ahora es geólogo
Lecciones con Díaz Miguel en 1973.

Javier Ortiz Pérez

Héctor Perotas. En el mundillo del baloncesto no se ha sabido nada de él en los últimos casi 30 años, a raíz de su retirada, pero al parecer (es un campo, que, francamente, no domino) es una eminencia en el mundo de la geología. Trabaja para una gran empresa de ingenieros como Alatec, que ha estado implicada en numerosos proyectos en España y en el extranjero.

¿Quién fue Perotas? El chiste fácil es que, en la pista, le sobraban las ‘perotas’. Pero algo así pasaba. Baste un dato: con su 1,93, jugaba como interior muchos minutos, algo bastante difícil de imaginar hoy en día. Pero con una fuerza física bárbara, un salto tremendo y, sobre todo, unas ganas enormes, se fajaba con jugadores siempre más altos que él. Y bien poco que le importaba. La Demencia, siempre ‘fina’ con los motes, le apodó ‘Rambo’.

Vasco, criado en la cantera del YMCA de Madrid, la mayor parte de su carrera no se desarrolló en el Estudiantes, que es lo que la mayoría recordamos, sino en el Cotonificio. En Badalona pasó desde 1974 a 1982 en la antigua Liga Nacional. Justo en la temporada anterior a la creación de la ACB pasó al ‘Estu’, donde permaneció hasta 1986. El hecho de estar en ese ‘momento puente’ le quita peso a sus estadísticas: 5,9 puntos y 2,6 rebotes en 20 minutos en los 70 partidos ACB contabilizados.

“Estuve tres o cuatro años totalmente desconectado del baloncesto de lo saturado que acabé, pero después he ido viendo lo que he podido, aquí y allá”, cuenta desde su oficina en Madrid, donde le he pillado casi milagrosamente. Viaja bastante: hace poco estuvo en Ecuador y ahora tenía previsto emprender otro viaje largo y complejo.

En su carrera deportiva siempre fue importante que estuviese compaginada con su formación académica. Estudió Geología y después una serie de masters específicos dentro de esa rama. Se hizo experto en cuestiones relativas a los litorales marítimos y los ríos. “En la vida no solo hay deporte, aunque es algo que sigo practicando. Jugar profesionalmente era ayuda y te venía muy bien por otras cuestiones, pero siempre tuve claro que había que pensar en el siguiente momento, después de colgar las botas”, indica, muy feliz con su ocupación actual. “Es algo que me permite estar en contacto con la naturaleza, aunque cada vez haya que hacer más de todo, incluyendo trabajo de oficina”, comenta.

Hay una pregunta inevitable: ¿cómo conseguía coger tantos rebotes con esa talla? “Creo que cuando haces algo en la vida, tienes que poner el alma y algo más, como estoy haciendo ahora en la empresa. En mi fuerza había una parte genética, está claro, y siempre me gustó hacer todo tipo de deportes. Para mí era un referente Charles Barkley, otro ‘bajito’ que también jugaba por dentro. De toda aquella época me quedo con los buenos momentos, porque los malos siempre se olvidan aunque alguien siempre intente recordártelos”.

Del baloncesto al estudio del terreno. Mundos diferentes. Pero hay algo que no ha cambiado en él: ese bigote característico. “Empecé a dejármelo por comodidad y solo me lo quité porque me obligaron en la ‘mili’. Ahora lo sigo teniendo, pero algo más emblanquecido, claro”.