Darrell Armstrong: Vuelo espacial de Ourense a la NBA

Darrell Armstrong: Vuelo espacial de Ourense a la NBA
Machacando en Ourense (Foto: Gigantes).

Javier Ortiz Pérez

Madre mía, qué escándalo de jugador era Darrell Armstrong. Pero no solo eso: en pocos casos más un año espectacular aquí ha servido tanto para lanzarse hacia una carrera larguísima en la NBA. Lo que vieron con este hombre en Ourense –y en el resto de ciudades que en la temporada 94-95 competían en la ACB— rebasa todos los calificativos.

Armstrong fue un extraño hallazgo de Randy Knowles, entrenador entonces del Coren. Nadie conocía a un base que procedía de la ‘potente’ liga chipriota y que tenía la gigantesca misión de hacer olvidar a Andre Turner, que acababa de fichar por el CAI Zaragoza tras dos campañas estupendas. Y vaya si lo consiguió.

Fue una temporada en la que en el programa ‘Zona ACB’ se encargaban de poner motes bajo la supervisión de Pedro Barthe. El suyo fue ‘El Astronauta’, porque era lo que realmente parecía: un tipo que estaba siempre en el aire. Lo mejor era lo insospechado de sus vuelos: con su 1,82 no parecía que fuera elevarse tanto y tan bien, pero lo conseguía sobradamente. Era indispensable tenerle en el ‘top 10’ de cada jornada.

Un efecto multiplicador tenía el hecho de que a su lado estaba otro adicto a las alturas como Chandler Thompson. De hecho, ambos se jugaron el título del concurso de mates del All Star de aquel año. Ganó Thompson. Un año más tarde, la reputación de ‘dunker’ de Armstrong se vio ensuciada porque en el concurso de la NBA le salió una bandeja y a Kenny Smith, que es muy ocurrente, se le ocurrió decir que era el peor mate de la historia de este tipo de citas.

‘El Astronauta’ tenía que acabar allí, con los mejores, y lo hizo. En Ourense promedió 24,6 puntos, incluyendo un 42% en triples… lanzando 8,9 por partido y jugando 39 minutos por choque. Justo al acabar la liga, firmó contrato con los Orlando Magic, que le venían siguiendo y hasta le hicieron debutar esa misma temporada tres partidos, aunque no le incluyeron en el ‘roster’ de los ‘playoffs’ (aquel año jugaron y perdieron por 4-0 la final contra Houston). En Florida tardó un poco de tiempo en triunfar, pero en 1999 consiguió un hito no igualado: fue elegido como el jugador de mayor progresión y el mejor sexto hombre al mismo tiempo.

Con el paso del tiempo, sus condiciones físicas fueron mermando, pero prolongó una sólida carrera en la NBA con nueve temporadas en Orlando, dos en New Orleans, dos en Dallas y una en Indiana y New Jersey, donde se retiró en el 2008 con casi 40 años. 840 partidos (9,2 puntos) que arrancaron de forma decisiva en Galicia, como él mismo reconoce.

Con la ayuda de NBA Europa y el departamento de prensa de los Dallas Mavericks, donde ahora ejerce como entrenador ayudante (hace dos años logró el anillo de campeón desde ese puesto), lo dice abiertamente, con inmejorables recuerdos de Ourense. “Mi tiempo como profesional en España fue estupendo y es lo que prácticamente me preparó para ser jugador de la NBA. Había 20 equipos en la liga y cada noche cualquiera de ellos podía ganarte. Los pabellones era muy bonitos y la competición también, así es que es algo que realmente consiguió tenerme listo para el siguiente nivel. Lo digo en cuanto a los viajes, los partidos… Jugar contra Barcelona, Real Madrid, Valencia... fueron grandes momentos para que yo cogiese seguridad en mí mismo”, afirma.