Joe Wolf: El paréntesis leonés de una sorda carrera NBA

Joe Wolf: El paréntesis leonés de una sorda carrera NBA
NBA con los Nuggets.

Javier Ortiz Pérez

Joe Wolf jugó durante toda su carrera profesional en la NBA, excepto un año, que lo tuvimos en la ACB sin demasiado lucimiento estadístico, aunque sí dejando el aroma a buen profesional. No podía ser de otra forma. Era un 2,10 blanco y grande, intimidador, un currante. Su temporada española, la 93-94 con el León, dejó esas mismas sensaciones.

Es curioso que su mejor temporada en la liga norteamericana fuese la de su debut, la 87-88, con Los Angeles Clippers, que le habían escogido en el ‘draft’ en un estupendo puesto 13. Logró 7,6 puntos y 4,5 rebotes. Seguramente nunca se vio en él a un ‘center’ titular, pero sí a un jugador complementario que no hacía ruido si no jugaba. De no ser así, no se explica la retahíla de equipos por los que pasó antes y después de su año de León, con algunas experiencias tan frágiles como la de dos partidos en los Celtics. Se le recuerda casi más por ese peinado tan discutible de “cortito por delante y greñitas por detrás”. Pero sumó 592 encuentros en la NBA con 4,2 puntos y 3,2 rebotes en 16 minutos y eso no hay quien se lo quite.

Aquí tampoco marcó diferencias, aunque no se puede decir que no hiciese su trabajo haciéndole el trabajo sucio a un gran estilista como Reggie Johnson y dándole las primeras lecciones profesionales a un recién llegado a Europa como Harper Williams, que entonces jugaba de alero. Sus medias fueron de 9,8 puntos y 8,1 rebotes. Era el León de entonces un club algo deprimido: Elosúa había abandonado el patrocinio y el traspaso de Xavi Fernández era inminente. Después de acabar el año anterior en una gran sexta plaza, el equipo consiguió un gris decimotercer puesto en la liga regular y fue eliminado a las primeras de cambio en los ‘playoffs’ por el Estudiantes (entonces los jugaban los 16 primeros).

¿Y Wolf? Volvió a la NBA, jugando todavía menos que antes de marcharse, y se jubiló en 1999, a los 34 años. Desde entonces, le ha cogido bastante gusto a los banquillos: dirigió primero a los Idaho Stampede de la CBA (2004-06) y después a los Colorado 14ers de la NBA D-League. Desde el 2008 trabaja en el cuerpo técnico de los Milwaukee Bucks: es un tipo muy querido en su estado natal, Wisconsin. Aunque, también hay que decirlo, la alopecia no le ha respetado.

Gracias a la oficina de la NBA en Europa y al departamento de prensa de los Bucks he conseguido que Wolf nos hable un poco de qué se le quedó de su tiempo en España. “Creo que lo más pesa de entre mis recuerdos son mis compañeros, los viajes, la diversión que tenía con ellos, la gran organización que había en León”, afirma. Para ello, pone un ejemplo: “Una vez volvíamos de Andorra después de jugar y los chicos se pusieron a jugar a las cartas en la parte de atrás del autobús, solamente por pasar el tiempo, por divertirse. Eran buenos tipos, grandes compañeros, y tuvimos muchos ratos así”.

En lo deportivo, comenta que “ganamos algunos partidos y nos metimos en el ‘playoff’ y eso también fue una buena experiencia”. “Me encantaba vivir como allí, el estilo de vida español era estupendo para mí y lo disfruté”, apostilla.

Por cierto que en el cuerpo técnico de los Bucks está otro exjugador de la Liga Endesa, Anthony Goldwire, sobre el que hablaremos pronto.