Rafa Rullán: Mito andante del madridismo

Rafa Rullán: Mito andante del madridismo
Primer año en la primera plantilla del Madrid, 1969.

Javier Ortiz Pérez

Rafa Rullán es una de esas leyendas ante las que uno únicamente puede sentir un respeto absolutamente reverencial. Baste el dato de que es el jugador que más veces ha vestido la camiseta del Real Madrid, con lo que eso significa. Lo hizo durante 18 temporadas, 14 de las cuales ganó la liga, lo cual es récord igualado con Clifford Luyk. A ver quién supera eso. A eso hay que añadir nueve Copas del Rey, tres de Europa, una Recopa… además de 156 internacionalidades que incluyeron la plata en el Eurobasket de 1973.

“Estoy muy orgulloso de lo que pude hacer sobre una pista. Fueron muchos años y muy bonitos, sobre todo por el grupo humano que fuimos formando. Eso nos quedará para siempre a todos los que lo vivimos”, cuenta. Es historia viva del madridismo: tras ser captado en una ‘operación altura’ en su Palma de Mallorca natal, empezó compartiendo zona con Luyk en 1969 y acabó con los hermanos Martín en 1987. Y más adelante siguió viviendo éxitos muy de cerca, porque como además era un tipo muy querido y eficaz, se le encomendó la tarea de ser delegado del primer equipo (1991-1999).

Tras salir del Real Madrid, apuró un año más en el Collado Villalba, con la única camiseta que en su vida profesional no ha sido ni la del Madrid ni la de la selección. “Lo hice por amistad con Pedro Antonio Martín”, revela. Solamente fue una temporada y era el momento de dejarlo.

Lo único que lamenta es que, cuando se retiró, el baloncesto empezaba a vivir su ‘boom’ particular en España. “Es un pensamiento que puedes tener, porque si hubiese nacido unos años después pues a lo mejor habría ganado más dinero y con la selección nos hubiese ido mejor, pero no tiene mucho sentido decirlo ya. Los chicos que hay ahora lo están haciendo muy bien y nos están haciendo disfrutar mucho con sus triunfos internacionales”, agrega Rullán.

¿Cómo era como jugador? ¿Un alero que jugaba de pívot? ¿Un pívot que ayudaba como alero a veces? Medía 2,07, lo cual era una estatura importantísima para el basket español de entonces, pero a veces se le reprochaba su escaso peso, alrededor de 95 kilos. “A veces me tenía que pegar con gente como Dino Meneghin y lo pasaba mal, claro”, recuerda. “Físicamente el baloncesto ha evolucionado mucho. Yo empecé a vivir el principio de aquello, cuando entre 1975 y 1976 empezamos a trabajar con Paco López. Mejoré mucho gracias a él y a sus nuevos métodos”, añade.

Pero si algo le caracterizó en cuanto a aspecto fue una negra barba que ya no luce: “Me salté algunas normas que había en el equipo sobre eso. Me la puse bastante joven para taparme una cicatriz que me quedó en el cuello y ahí me la dejé. Con 39 o 40 años me la quité y como delegado llevé bigote, pero ahora ya nada”.

El Madrid de ahora también le gusta, aunque no vaya a ser nunca tan dominador como el suyo. “Hemos recuperado la alegría de correr con Pablo Laso”, destaca.

Ahora trabaja para la Fundación del club blanco, coordinando las escuelas de baloncesto que tiene repartidas. Lleva más de una década en ello y parece hacerle feliz, aunque percibe que, con 61 años, la jubilación puede estar cerca. “Estamos con muchos niños de 5 a 16 años y también discapacitados”, apostilla.