Iñaki Erauncetamurguil: Diferente apellido, mismo espíritu de equipo

Iñaki Erauncetamurguil: Diferente apellido, mismo espíritu de equipo
Askatuak en su San Sebastián natal.

Javier Ortiz Pérez

Iñaki Erauncetamurguil no se llamaba así cuando fue un buen jugador de ACB entre finales de los 80 y principios de los 90. Era Iñaki Rodríguez. ¿Ahora os suena más? Baskonia, Mayoral Maristas, Askatuak, Granada, Cáceres, Torrelavega (188 partidos, 5,7 puntos de promedio)… Un ‘3’ que era un auténtico ‘soldado’, un sobrio jugador de equipo… Pero ya no se llama así. Y conviene explicarlo de entrada.

Erauncetamurguil era su segundo apellido, el de su madre, y ahora ya es primero. Hace unos años consiguió cambiar el orden tradicional. Pero mejor que lo cuente él: “A mi padre le abandonó el suyo, mi abuelo, durante la Guerra Civil, camino de Asturias. Se lo quiso quitar siempre (el apellido Rodríguez), pero eran épocas en que no se podía. Justo antes de nacer mi hija quise que tuviese el apellido por el que conocen a mi padre, Mendizabal, pero solo me dejaban cambiarme el orden de los apellidos. Así que mi hija lleva el apellido de mi madre”.

Pasemos página, ¿no?

Conocí a Iñaki en 1993, cuando vino a jugar a Cáceres durante un par de temporadas. Era el típico jugador que le encantaba a la afición por su entrega, por su trabajo defensivo, porque no hacía nunca tiros tontos. A ver qué tal lo ve él: “Mis recuerdos de etapa cómo jugador no pueden ser mejores. Por supuesto que hubo malos momentos, zancadillas y cosas raras como en cualquier otro trabajo o actividad, pero sinceramente, me acuerdo mucho más de canastas en el último segundo, pabellones a rebosar como el de Granada o Cáceres, compañeros, largos viajes, bromas..... En general buena gente. De verdad”.

“La mayor lección que recibí vino de Lance Berwald –continúa--. Jugaba con él en el Askatuak en lo que entonces se llamaba Primera B (aquel año ascendimos a la ACB). Su hijo recién nacido murió un sábado y el domingo Lance jugó un partidazo. En ningún momento se le pasó por la cabeza no jugar, no luchar... Creo que fue una gran lección. Yo tenía 20 años y aquello me marcó. Creo que me hizo seguir un camino en la vida”.

No siempre fue un especialista defensivo. “Creo que me supe amoldar a lo que querían los equipos dónde estaba. De joven era un jugador anotador, fui internacional junior cuándo estaba en el Baskonia y lo que más me gustaba era tener el balón. Después de unos años en la ACB volví un año a San Sebastián a la LEB y fui el máximo anotador nacional”, afirma.

Actualmente es técnico comercial para una empresa alemana de metal duro. “Dejé el baloncesto a los 30 años con el ascenso del Cantabria a la ACB y ese misma noche le dije al señor Merino, gran presidente y un señor, que dejaba el baloncesto”, agrega.

Pero siguió vinculado al deporte. Ojo a la historia: “A los 32 años empecé a remar y fui medalla de plata en el Campeonato de España del 2001 en Bañolas con el Club Pasajes de San Juan”.

Su hija, María Erauncetamurguil, sigue sus pasos en el baloncesto y parece que va por buen camino. Durante la última Semana Santa fue convocada por la Federación Española para un torneo internacional.