Bobby Martín: Un coloso que es instructor personal

Bobby Martín: Un coloso que es instructor personal
En acción con el Real Madrid (Foto: Gigantes)

Javier Ortiz Pérez

Con nueve temporadas en la actual Liga Endesa, repartidas en ocho equipos, a Bobby Martin es fácil considerarle uno de los americanos especialistas más sólidos en España de la transición entre los 90 y el siglo XXI. Y “sólido” no es un adjetivo casual: hay que ver qué físico hercúleo tenía el hombre: difícil de mover cuando se ponía en el centro de la zona y, aunque algo limitado en recursos ofensivos, muy efectivo cuando se le daba la bola en buena posición. Esos músculos, ese 2,05 proporcionadísimo y esa calva daban pánico.

Los equipos siempre necesitan a tipos así, que renuncien al protagonismo para trabajar para los otros. Si hubo un ‘leit-motiv’ en su carrera en España fue que casi nunca fue el ‘go-to-guy’, sino más bien el que le cubría las espaldas a otro compañero bajo los tableros más glamouroso, llámese Johnny Rogers en Murcia, Tanoka Beard en Madrid, Devin Davis en Lugo o Deon Thomas en Las Palmas. Martin era esforzado y generoso y, aunque fue perdiendo brillo a medida que se avecinaba su retirada, el propio hecho de seguir siendo llamado por equipos como Unicaja o Joventut para sustituciones temporales cuando superaba los 35 años es un mensaje en sí mismo de lo práctico que resultaba. En total fueron 244 partidos ACB con 11,1 puntos y 8,4 rebotes, destacando también por ese 54% en tiros de campo.

España le dejó bastante marcado. De hecho, estuvo viviendo aquí una época después de retirarse, metido en asuntos de representación. Ahora está en Boston, pero se mueve bastante, por lo que intuyo. Tiene un oficio curioso: es entrenador personal de jugadores que pretenden llegar a la élite. Uno de los que ha pasado por sus manos es Levoy Allen, un ‘rookie’ que está realizando una temporada bastante maja con los Sixers. Se cuenta todo bastante bien en www.bobbymartinbasketball.com y también hace una serie de reflexiones sobre su carrera, reconociendo que le dolió mucho no entrar en el ‘draft’ tras una brillante carrera en Pittsburgh y ser oro con Estados Unidos en el Torneo de las Américas de 1993. Nunca alcanzaría su sueño de la NBA.

Con algunas frases en español, ha respondido con mucha habilidad y también humor a mis correos. Hay un topicazo estupendo que expone, pero que tiene bastante pinta de ser verdad: “Me acuerdo mucho de mi primera Semana Santa en Murcia. ¡¡¡¡¡La procesión de gente vestida como el Ku Klux Klan!!!!! Qué susto”.

Ya más en serio, habla de que tiene “muchos recuerdos” de su larga etapa por aquí. Su relato acaba siendo vibrante, saltando de un lugar a otro. “Tuve mucha suerte de haber vivido en un país así. Estuve al lado de grandes compañeros e hice muchas amistades en ese tiempo. También aprendí mucho de entrenadores como Oleart, Comas, Luyk, Tirso, Hussein, Scariolo, Aíto, Paco García, Olmos…”, explica. “Fue estupendo jugar también algunos Madrid-Barcelona, algunos Madrid- Estudiantes. Por cierto, ¡hala Madrid! Mi querido Murcia, la Semana Santa en Málaga… EL GRANCA… ¡Pío, pío! Tengo que agradecer tanto a tanta gente en España…”.

Dice estar content con su nuevo trabajo, que no solamente consiste, según destaca, en entrenar a los jugadores jóvenes, sino también en aconsejarles en sus carreras. “Con ellos uso mucho de lo que he aprendido en España”, resume.

El final de su mensaje es sencillo: “Viva España”. Literal.