‘Berdi’ Pérez: Cerebro también en los despachos

‘Berdi’ Pérez: Cerebro también en los despachos
Poniendo un tapón con el Claret, en la temporada 85-86 (Foto: Gigantes)

Javier Ortiz Pérez

A veces nos detenemos en jugadores que, en su vida posterior a las pistas, se hacen entrenadores. Y a menudo se dice que quienes mejor entienden el juego para luego traspasarlo a las pizarras son los bases. El caso exitoso de Pablo Laso está ahí. Pero… ¿qué pasa con los que fichan? ¿También tienen algo especial los bases para desempeñar tareas como la de director deportivo? En el Herbalife Gran Canaria puede encontrarse una posible respuesta en Bernardino Pérez, en ‘Berdi’.

No fue, lo que se dice, un base ‘top’, aunque sí se ganó la vida decentemente distribuyendo balones y defendiendo a muerte. Se trataba de un jugador muy altruista que no miraba mucho al aro. Y que se identificó muchísimo con la isla de Las Palmas, donde aterrizó para prestar sus servicios en 1984 y se quedó durante casi cinco lustros en distintas funciones: secretario técnico (tres temporadas), gerente (seis) y director general (otras seis). En el 2007 se fue durante un tiempo y ahora acaba de regresar, poniendo la materia gris del proyecto.

‘Berdi’ es andaluz, de Écija, pero el acento canario se le debe haber pegado ya. Después de pasar la mayor parte de su trayectoria como jugador en el Claret –ahora Herbalife Gran Canaria--, entró a formar parte del club en distintos papeles. Con el tiempo se hizo todo un experto en el mercado, y a menudo ha sido señalado como clave del ‘buen ojo’ que tradicionalmente ha mostrado la entidad a la hora de fichar. “Muchos de los jugadores que aquí han brillado después no han conseguido mantener el nivel en otros sitios, así que habrá que pensar que en este club se consigue que se sientan muy a gusto”, decía hace unos años en una entrevista en ACB.com. En ella consideraba que el rendimiento de Bernard Hopkins es el que “más sorprendió, porque además de ser la primera vez que salía de su país era un jugador interior de apenas dos metros” y también valoraba muy positivamente a “Burditt, Vandiver o Morton, aunque estos dos ya eran mucho más conocidos”.

Sin embargo, en este tipo de puestos pasa como con los entrenadores: la misma fórmula no siempre responde igual en sitios diferentes. En el 2007 fichó por el Unicaja como director general, pero en sus tres años de gestión no satisfizo del todo las expectativas. En el 2010 salió de Málaga y, tras un tiempo en el mundo de la representación de jugadores, el pasado verano regresó al Herbalife Gran Canaria, donde ha vuelto a afinar mucho en las incorporaciones y en el siempre complicado ‘día a día’ de una entidad de élite.

Su etapa personal con el balón en las manos la considera como “un momento muy agradable de mi vida, donde además de poder hacer una actividad que me gustaba, me ofrecía un estilo de vida y unas relaciones personales que todavía conservo”. En su opinión, era “un jugador de equipo, con energía, carácter y solidario en todos mis esfuerzos”. Su transición de las pistas a los despachos la califica como “muy constructiva y consensuada”.