Rafa Vidaurreta: Carisma (y entrevista seria)

Rafa Vidaurreta: Carisma (y entrevista seria)
Estudiantes, 2001.

Javier Ortiz Pérez

Rafa Vidaurreta es un tipo peculiar. No es que tuviese una carrera en la élite especialmente llamativa en cuanto a rendimiento (171 partidos ACB, pero con solamente 3,4 puntos y 2,2 rebotes en 11 minutos de media), pero siempre fue muy querido entre aficiones como la del Estudiantes (el club en el que más tiempo permaneció), el Fuenlabrada, el Granada y el CAI Zaragoza. Ingenio y carisma le sobraban. Y las mantiene, claro.

Aunque madrileño, fue a orillas del Ebro donde se forjó como jugador. Sin embargo, tomó una decisión trascendente en su vida cuando en 1995 se marchó a Estados Unidos, donde permaneció nada menos que seis años: dos en ‘high school’ y cuatro más en la universidad de Wake Forest. “Mucha gente me dice que, si me hubiese quedado, hubiese sido mejor jugador, hubiese ganado más dinero, todo hubiese sido diferente, pero yo no me arrepiento ni un segundo de haber decidido aquello, porque me dio una formación académica y unos valores como persona que, de otra manera, no hubiera tenido en España”, afirma.

Era un pívot grande (2,06), con mucho predicamento defensivo, que, cuando mira a su carrera como jugador considera que debía haber tenido más oportunidades. “No me gustaría caer en el cliché del jugador que siempre cree que tiene que haber jugado más minutos, lo mismo que ganar más dinero. Pero realmente fue un poco así. En el mundo de los equipos funciona un poco lo de ‘el que no llora, no mama’, y yo no era mucho de quejarme. Creía que el trabajo me iba a dar el tiempo en pista y no fue así. En varios de los equipos en los que estuve pude haber ayudado más, pero tampoco me arrepiento de cómo me comporté”, reflexiona.

Vidaurreta le encantaba a aficionados y prensa. A los primeros, por su entrega y ese ‘halo’ especial que desprenden los tipos especiales, esa autoridad moral invisible que no se puede explicar. Y a los segundos, porque daba titulares. “No siempre eran positivos, eh”, advierte. “Lo importante es que siempre fui de los que estaban involucrados en los equipos. Creí que en todos los sitios hay gente buena, que merece la pena. Y de hecho es lo que más me queda del deporte profesional: todas las amistades que he obtenido, aunque también hay gente que deja de llamarte cuando ya no juegas”, considera.

Dejó de jugar en el 2010 y tuvo un periodo de transición como comercial en el Estudiantes, el club en el que pasó la mayor parte de su carrera. Hace un año recibió la llamada de la Federación Española para integrarse en el departamento de marketing y promoción. Gestiona el ‘Road Show 2014’, un museo itinerante para difundir el Mundial que tendrá lugar el año que viene en nuestro país. “Estoy muy contento y agradecido porque estoy pudiendo desarrollar esta actividad a largo plazo”, comenta.

“¿Ha quedado esto muy serio?”, me pregunta al final de la entrevista. También ha demostrado que vale para hablar seriamente. Si queréis reíros un rato con él, echadle un ojo al blog que mantuvo durante una época o buscad en Youtube los vídeos con su nombre, varios de ellos grabados por él. ¡No tienen desperdicio!

Eso sí… cuando se le pregunta en plan despedida por cómo se conserva físicamente tras su retirada, no puede evitarlo: “De peso ando fenomenal. Lo tengo todo yo”.